La revista 'Rosa Cúbica' publica poemas de Marina Tsvetaieva

El número 2 de la revista Rosa Cúbica, dirigida por Alfonso Alegre Heitzmann, se acaba de presentar en la galería Joan Prats, de Barcelona. Rosa Cúbica, de periodicidad trimestral, combina la fórmula de traducir textos inéditos de poesía, pensamiento y estética con poemas ilustrados por artistas contemporáneos. En este número publica, traducido por Andrés Sánchez Pascual, el texto de Robert Delaunay Sobre la luz, junto a su versión alemana, que fue traducida por Paul Klee. Lo más novedoso es la selección de poemas de Marina Tsvetitieva y de textos en relación con ella, entre ellos una Elegía de Rainer María Rilke y un recuento de su vida a cargo de Elisabeth Burgos.Tsvetaieva es una poetisa desconocida en Europa hasta la publicación de su correspondencia con Rilke y Pasternak en 1983. Hija de Iván Tsvetitev, creador del Museo Puslikin de Moscú, Marina viajó por Europa en su adolescencia acompañando a su madre, la música María Mein, que estaba tuberculosa. En 1910 publica su primer libro, y en 1912 se casa con Serguei Efron.

La Revolución de Octubre supone para ella años de penuria y tragedia, puesto que muere una de sus hijas (el libro índices terrestres es sobre esta época). A la busca de su esposo, que se había alistado en el Ejército Blanco, Marina huye a Berlín tras la creación de su libro Oficio, diario poético en el que se menciona además la incipiente represión de varios intelectuales soviéticos.

Su relación con la Revolución de Octubre es contradictoria: escribe poemas contra el zar, pero dedica poemas al Ejército Blanco, lo que le vale la animadversión de Maiakovski y más tarde de Trotski. De hecho, su marido, Serguei Efron, fue acusado de asesinar al hijo de Trotski, por lo que huyó de la URSS. Las relaciones amorosas de Marina Tsvetaieva con Boris Pastemak, con la poetisa Sophia Parnok, con el editor Visliniak le inspirarán la mayoría de sus poemas. A su regreso a la URSS su hermana y su hija fueron enviadas a campos de concentración. En 1941 se suicidó, dejando estos versos: "Pido que se me conceda el empleo de lavaplatos en la nueva cantina de Chistopol".

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