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Compensación sin fórmula

El pasado año, primero en que la recaudación podría ser negativa, los Presupuestos del Estado prevén la compensación pero sin definir la fórmula. En el segundo semestre se mantuvieron intensas negociaciones entre ambas partes. La última oferta de Hacienda consistió en asegurar a los cabildos -especie de diputaciones provinciales, recaudadores del arbitrio o arancel- una compensación equivalente a lo recaudado en 1985 -10.516 millones de pesetas-, incrementado cada año según el PIB.

Esta oferta representaba hasta 1992 unos 40.000 millones de pesetas, que debían empezar a hacerse efectivos en 1988. La última propuesta realizada en aquel momento por los representantes de los cabildos insulares canarios suponía asumir la propuesta de Hacienda a partir de 1989, pero condicionada a una compensación por años anteriores de 11.000 millones.

A falta de cerrar el acuerdo por esa diferencia de 11.000 millones de pesetas se produce un cambio político en el Gobierno canario. En el último mes del año se forma un Gobierno de colición liderado por el CDS. La primera decisión de importancia es la llamada rebelión fiscal -no aplicación del desarme arancelario-, y el enredo comienza con una llamada de teléfono que no tuvo respuesta.

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