Entrevista:ARCO 89

Germano Celant: "El riesgo es el retorno al orden"

El conservador del Museo Guggenheim reflexiona sobre el porvenir del arte

Pregunta. Su nombramiento como conservador de arte contemporáneo del Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York es el último testimonio de un rápido cambio generacional en las estructuras de los museos norteamericanos y europeos. ¿Piensa que este relevo se debe a la necesidad de reconsiderar al museo en el sentido de instrumento informativo?Respuesta. El papel pionero que en la primera posguerra desempeñaron directores y fundadores como Barr y Sandberg, o los jóvenes Pontus Hulten, Messer y De Wilde, llevó a la constitución de los museos. Empezando desde cero, y disponiendo sólo de colecciones particulares reducidas o escasos medios económicos, estos héroes lograron construir y dar cuerpo a Instituciones, importantísimas, integradas por obras de inestimable valor, capaces de constituir el núcleo fundamental de la memoria histórica de nuestro siglo artístico. Y, sin embargo, la visión que informaba la constitución de estos patrimonios era centrípeta. Se pensaba que la función del museo era la de recoger documentos, obras de arte y otros materiales que debían concentrarse en un único lugar, posiblemente emplazado en una ciudad simbólica como es la capital de un Estado, París o Madrid, Roma o Londres. Hoy esta situación pionera y centrípeta ha cambiado muchísimo. El museo, además de ser un santuario, un lugar al que acuden cientos de miles de fieles y consumidores visivos, se ha convertido en una industria de información artística, en una fábrica de exposiciones y de lecturas interpretativas de la historia del arte. Estos productos críticos han multiplicado la circulación de las colecciones, creando un sistema centrífugo que, si bien aporta nuevo público, priva al museo ded su patrimonio, que actualmente se hace circulante.

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Expansión

P. Si la aceleración informativa y la demanda de material para realizar grandes exposiciones monográficas transformando el museo en un centro de distribución, ¿cómo piensan encarar este problema los museos norteamericanos?

R. Todas las instituciones museales hoy en día están trabajando para su propia expansión, que se concretará en una ampliación arquitectónica, es decir, la construcción de nuevos edificios, como el San Francisco Museum y el New Port Harbour Museum, que serán diseñados por Mario Botta y Renzo Piano, respectivamente, o la ampliación de los ya existentes, como el Whitney Museum o el Brooklyn Museum de Nueva York, proyectados por Michael Graves y Arata Isozaki. Y, sin embargo, esta dilatación espacial responde siempre a una perspectiva, centrípeta, pero no contempla la internacional, o mejor la multinacional. Esta visión de 360º, por el contrario, ha sido asumida por Thomas Krens, el nuevo director del Solomon R. Guggenheim Museum, del cual soy el comisario para el arte contemporáneo. La hipótesis nace de la característica misma del Guggenheim, el único museo en el mundo con sede en Nueva York y en Venecia y, por tanto, una entidad internacional por constitución. La empresa que se pretende intentar es la de potenciar tanto las sedes norteamericana y europea como la de abrir otras nuevas. En el primer caso, han dado comienzo en Nueva York los trabajos de ampliación y restauración del edificio, diseñado por Frank L. Wright, mientras que en Venecia se está procediendo a la adquisición de varios edificios que, una vez reestructurados, podrán acoger grandes exposiciones, o por lo menos potenciar la presentación de la colección. En lo que se refiere a la construcción de una cadena de museos Guggenheim, o de joint venture, con otras instituciones, se están tomando contactos con entidades rusas, japonesas y europeas, con el fin de disponer dre arquitecturas o museos para dirigirlos o atenderlos. En esta segunda dirección entra la realización de MassMoca, cuyo responsable es Thomas Krens y que cuenta entre sus trustees también a Carmen Giménez [la responsable de exposiciones del Ministerio español de Cultura], y cuya finalidad es la de dar vida a un museo de arte contemporáneo con una amplitud le aproximadamente 100.000 metros cuadrados.

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