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John Baldessari: "El arte es cuestión de fe; si no, todo sería irrelevante"

El creador estadounidense inauguró ayer una exposición en el Reina Sofía

La primera gran exposición en España del creador y profesor estadounidense John Baldessari fue inaugurada anoche, bajo el nombre de Ni por esas, en el Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid, donde permanecerá hasta el próximo 20 de febrero. La muestra, dividida en tres partes, recoge diferentes etapas del autor. Una de ellas ha sido elaborada a propósito para esta exposición bajo el nombre de Dwarf and rhinoceros (Enanos y rinocerontes). Baldessari, quien se cuestiona su obra permanentemente, lo que le lleva a continuas crisis, afirma: "El arte es cuestión de fe; si no, todo sería irrelevante".

La exposición, una coproducción del Centro Nacional de Exposiciones con el Instituto Valenciano de Arte Moderno se presentará asimismo, en meses sucesivos, en Burdeos (Francia) y en Valencia.Para Guadalupe Echevarría y Vicente Todolí, comisarios de la exposición, son varias las razones por las que un creado como Baldessari debe ser dado a conocer: "Consideramos que es un artista histórico con una amplia obra que se proyecta en varias direcciones, que plantea varias cuestiones y que además siempre, y esto es especialmente interesante, se debate en una continua interrogante que nunca abandona".

Aunque Baldessari ha sido etiquetado como artista de arte conceptual, del que se le considera uno de los pioneros, Todolí piensa que su obra es inclasificable: "Hay coincidencias de su obra con el arte conceptual pero él viene de un mundo pop y además nada entre varias corrientes, porque es muy personal".

Maestro

A pesar de su sólida trayectoria, Baldessari es menos popular que otros fotógrafos-creadores más conocidos, como Barbara Kruger, Jenni HoIzer, David Salle o Mac Mulligan, muchos de los cuales no hubieran existido si no le hubieran tenido como maestro.Hijo de austriaco y de danesa, Baldessari, de 57 años, con sus casi dos metros de estatura, tiene aspecto de Papá Noel de países nórdicos, incluida la expresión bondadosa y el humor sereno. Desde que eligió la fotografia para expresarse sobrevive en un mar de crisis, en lo que él llama "rni continuo proceso de nacer, morir y renacer. De lo contrario estaría sólo muerto".

En su permanente cuestionamiento, Baldessari ha llegado a repudiar hasta límites insospechados anteriores etapas suyas. Hace 20 años, en 1969, este pintor tomó toda su obra de un período anterior y se fue con ella bajo el brazo a un crematorio donde ordenó que fuera incinerada. No contento sólo con esto, recogió las cenizas que quedaban de años de trabajo, las metió en una urna y sobre ella paso una inscripción en la que rezaba: "John Baldessari, 1957-1965". Fue una de las crisis más devastadoras que Baldessari tia vivido en su trayectoria profesional. Se deshizo de todo tipo de objetos materiales de aquella época, cambió de estudio, de casa. Según él, después de aquello vino el renacimiento: "Quería repensar que era el arte, ya que lo había repudiado tal y como se enseñaba y llegué. a la conclusión de que el arte era cualquier cosa que yo quisiera siempre y cuando consiguiera que alguien se lo creyera".

Según Baldessari, el arte es una cuestión de fe, de creer en ello; de lo contrario, todo sería irrelevante. Para él, lo que hace no es fotografía tal y como se viene entendiendo ésta. "No es un arte distinto al de la pintura, sólo un nuevo medio con el que cuentan las artes plásticas. Las cosas obvias a veces despiertan controversias un poco absurdas". Baldessari lo explica con rotundidad: "En vez de emplear óleo sobre tela, empleo elementos químicos que se depositan sobre un papel. Al igual que los pintores, no tengo ningún tipo de limitación a la hora de traducir mis imágenes, manejo la luz, los elementos, la oscuridad...".

En su opinión, la diferencia entre una técnica y otra es que su trabajo es más rápido: "Pero yo no tengo claro que haya otras grandes diferencias. De hecho, yo no tengo nada que hablar con los fotógrafos tal y como éstos se entienden".

Distinciones

Sin embargo, tiene claro que sus relaciones con otro tipo de imágenes fabricadas, como las de televisión o el cine, son muy distintas: "No hago distinción entre el mundo real y el de las imágenes de televisión o cine, incluso pienso que quizá estas últimas sean aún más reales". Baldessari empezó en la fotografía con las imágenes que le proporcionaba un circuito cerrado de televisión que tenía instalado en su casa: "Me llegaban a casa, sin moverme, imágenes reales del Nepal o del Polo Norte".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de enero de 1989