"Lumpen y redención"
Un trozo de naturalismo duro: a la manera de Antoine, en los tiempos de Zola, de Gorki o de lbsen. Pero allí se apuntaba hacia la idea del proletariado, y estos dos chicos del Bronx están en pleno lumpenproletariat. En la taberna vacía, con la cerveza embrutecedora, Danny -29 años y Roberta -31- se relacionan por azar. Los dos seres agrios, rotos, desasistidos, van a terminar en la cama. Pero antes se confiesan el uno al otro; cuenta él su delito reciente -quizá ha matado a un hombre- y ella su pecado lejano -un acto incestuoso con su padre- Van a parar a la cama y, de ella, probablemente, al matrimonio; a ser posible, por la Iglesia Y con vestido blanco. Es decir, a la redención de sus pecados. rodo el poema de descubrimiento del amor y la ternura dichos con un lenguaje violento -el de su medio- tiene esta inspiración católica: la confesión, la comunión, la esperanza del sacramento. Por tanto, la crudeza es útil para el fin que se propone.La traducción -de Josep Costa y Cristina Rihuete- consigue bien el traslado de un sublenguaje a otro, al que Pep Munné pone un acento trabajado, estudiado y conseguido; Rosa Vila es más moderada, se inclina más hacia la feminidad y hacia el esfuerzo por el camino de la redención, y entre los dos llevan muy bien el largo diálogo, propio de autores que todavía necesitan de mucho tiempo para las transiciones de sus personajes.
Danny y Roberta (Danny and the deep-blue sea, An apache dance)
De John Patrick Shanley. Traducción de José Cosa y Cristina Rihuete. Intérpretes: Rosa Vila y Pep, Munné. Música: Bocanegra. Escenografía: Joan Mora. Dirección: Josep Costa. Teatro Alfil.
Todos estos elementos configuran una especie de auto sacramental urbano y contemporáneo aunque probablemente haya otras maneras de considerarlo. Indican al mismo tiempo, y las dos cosas son compatibles, el esfuerzo de un teatro actual neoyorkino, y de formas de cine y de television, que pretenden una vuelta al romanticismo, o a alimentar los motivos del amor por razones, o sinrazones, que están más allá del sexo. La crudeza de las situaciones y del diálogo no hacen más qur servir con mayor fuerza ese propósito y demostrar la aparición de lo espiritual religioso y sentimental por encima de la llamada corrupción de costumbres.
Había público el viernes por la noche en este teatro Alfil, situado en uno de los puntos del Brorix madrileño; tan cerca de la casa de Ballesta, número 7, que había sido asaltada y precintada por la policía y el juez, quizá por albergar demasiadas parejas parecidas a Danny y Roberta. Y este público aplaudió con sinceridad el trabajo.


























































