Ir al contenido
_
_
_
_

Cartas, fotos y textos de Rosa Chacel, en la Biblioteca Nacional

"¿Seré capaz de trabajar?", se preguntaba Rosa Chacel al comenzar uno de sus cuadernos. Y se respondía: "Haré un esfuerzo supremo". Nada más. La primera pregunta queda desmentida por la evidente demostración de que ha cumplido la segunda, según se puede ver en la exposición dedicada a la escritora vallisoletana, inaugurada ayer en la Biblioteca Nacional, con su asistencia.La exposición de Rosa Chacel, que se inscribe en las dedicádas a los ganadores del premio de las Letras Españolas, que ella obtuvo en 1987, y del premio Cervantes, muestra las primeras ediciones de todas sus obras, relata su vida mediante cronologías e imágenes, alude a las lecturas que marcaron su infancia y a los escritores que encaminaron su obra, y ofrece una muestra de su correspondencia privilegiada con escritores de todo un siglo.

Tres fotografias de la escritora en un color marrón que ya no se hace la muestran, sucesivamente y vestidade romana, bebiendo una copa de vino y finalmente caída, como muerta. El pie de la secuencia, tomada en Asturias en 1929, está extraído de otro de sus libros: "El suicidio es más fácil asumirlo si se cree en la supervivencia del alma que si no se cree. Es más fácil afrontar el castigo eterno que escaparte de la eternidad a la nada".

En otra ocasión, 1938, se ve a la escritora en un escenario de ruinas griegas. La leyenda dice: "(Con Kasantsakis) practiqué un ejercicio que nos inspiró la inmensidad... Subíamos por las noches a la Acrópolis y escuchábamos el silencio; nada debía romperlo, pero algo había que decir, y se nos ocurrió ladrar... Ladramos con gran perfección y nos contesta-ron todos los perros de Atenas".

La correspondencia de la escritora es sin duda uno de los mayores intereses de la exposición.

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_