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Jaque a la reforma política de Gorbachov en el Congreso del PC portugués

ENVIADA ESPECIAL Vadin Medvedev, considerado como uno de los principales ideólogos de la reforma política de Mijail Gorbachov en la URSS, no ha conseguido romper el muro de incomprensión y de hostilidad que la dirección del Partido Comunista Portugués (PCP) construyó alrededor de los tímidos seguidores lusos de la perestroika. En medio del silencio de los cerca de 2.000 delegados presentes en el congreso del PCP inaugurado el jueves en Oporto, el representante del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) defendió la necesidad de "renovar el socialismo, liberándolo de todo lo viejo y ajeno", para "tratar de dar una respuesta a las nuevas preguntas que la vida plantea en la vía abierta por Lenin y la gran Revolución de Octubre", y denunció "la gran fuerza de la inercia, la resistencia de la burocracia, de los estereotipos caducos y de todo lo que llamamos mecanismos de freno".

Pero durante las cerca de dos horas y media de su intervención -leyó 300 folios-, el septuagenario secretario general del PCP, Alvaro Cunhal, se encargó de volver a poner las cosas en su sitio: aquí no pasa nada, y los que hablan de crisis y de divergencias son los "enemigos de siempre", empeñados en una campaña anti-PCP que encuentran argumentos de apoyo en las actitudes de "algunos camaradas" que pretenden colocar al partido ante el hecho consumado de la existencia de tendencias organizadas y de grupos "fraccionarios". Las tesis de los criticos, dijo Cunhal, "no pasarán", y la reunión previa del comité central se encargó de excluir del debate del congreso las propuestas heterodoxas.

El lider comunista francés Georges Marchais declaró a su llegada a Oporto que la perestroika y las demás reformas de Gorbachov son ciertamente muy importantes para la sociedad soviética, pero "no constituyen un modelo para todos los partidos y todos los pueblos".

El congreso, con el énfasis puesto en las "conquistas de la revolución de los claveles" y sus críticas al capitalismo y a la construcción del mercado único europeo, parece un intento de levantar una línea de resistencia ante al "revisionismo soviético".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de diciembre de 1988