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Otoño de libertad en Argelia

Explosión de críticas y reivindicaciones populares en vísperas del congreso del FLN

El pueblo argelino ha tomado en sus manos la crítica de sus desdichas con una minuciosidad y hasta una ferocidad que convierte en cariñosas amonestaciones los más duros artículos de la Prensa extranjera contra el sistema de partido único y economía socialista que rige el país magrebí. Nunca en la moderna historia de los pueblos del norte de África se había visto una explosión de la libertad de palabra come, la de este otoño argelino.

Artículos periodísticos, cartas de lectores, comunicados de grupos más o menos; tolerados, asambleas y manifestaciones citan con nombres y apellidos a "los torturadores" y "los corruptos".Un chiste publicado el pasado 18 de noviembre en Révolution Africaine expresa como un definitivo editorial lo que está ocurriendo en Argelia desde la explosión de cólera popular del pasado octubre. El dibujante presentados argelinos, uno vestido a la europea y otro con babuchas, zaragüelles y turbante, que sostienen una pancarta que proclama al mismo tiempo: "Abajo el FLN" y "Viva el FLN". Uno de los manifestantes explica: "Ciertamente estarnos en una democracia, pero más vale no correr demasiados riesgos". Lo más sorprendente es que el semanario donde se publicó el chiste es el órgano central del Frente de Liberación Nacional (FLN), el ahora contestado partido único de Argelia.

Apertura política

Mañana y el lunes, el FLN celebra un congreso histórico. El partido que hizo la guerra de independencia contra Francia y ha conducido el país durante más de cinco lustros debatirá un proyecto de reformas de esa organización y de la sociedad argelina presentado por su secretario general y presidente de la República, Chadli Benyedid. El proyecto no contempla el multipartidismo sino una cierta apertura política, en la que el FLN incorporaría en su seno diversas tendencias políticas.En las vísperas de esa reunión, importantes sectores de la economía pública argelina están paralizados por huelgas. Los trabajadores, informa la agencia France Presse, exigen no sólo aumentos salariales sino también la dimisión de administradores y directores de empresas acusadas de practicar la "arbitrariedad" y el "favoritismo". Mientras tanto, grupos de felahs o campesinos ocupan tierras atribuidas por el régimen a fieles funcionarios, y en algunos pueblos y ciudades se celebran asambleas masivas para pedir la salida del wali o prefecto.

La situación social argelina se ha deteriorado por la inexistencia desde hace un mes y medio de un Gobierno operativo. Para obtener un aval a su programa, el Gabinete formado el pasado 9 de noviembre por Kasdi Merbah tuvo que batallar durante 10 días con los militantes del FLN, fuertes en la Asamblea Popular Nacional, que de repente descubrieron las virtudes del debate parlamentario.

Ahora los ministros de Empleo e Industrias Ligeras se precipitan a las zonas industriales de Ruba-Reghaia y Blida para parlamentar con los huelguistas.

La lectura de algunos periódicos argelinos, en particular los inspirados más o menos directamente por el presidente Chadli Benyedid, provoca estos días asombro a los que conocieron, Argelia antes de la llamada revuelta de la sémola.

Hartos de los policías

"Estamos hartos de esos policías que no respetan a nadie salvo a los hijos de las altas personalidades y a ellos mismos. Jóvenes de mi barrio han sido detenidos por la noche en sus casas y sometidos luego a atrocidades nazi-hitlerianas", escribe un lector en el semanario Algerie Actualité. No hay anonimato. El lector firma con nombre y dirección.

En pleno otoño climático, el país magrebí vive una auténtica primavera política. El cálido y potente viento de la palabra sopla en cafés, autobuses, aulas, redacciones, oficinas y fábricas.

El propio Abdelhamid Mehri, flamante número dos del Frente de Liberación Nacional, declaró ayer que él no se opondrá a la democracia si el pueblo argelino la quiere.

"Yo prefiero", precisó el hombre que conducirá el inminente congreso del partido, "que el FLN amplíe su base a todas las energías patrióticas. Pero si persiste la reclamación del multipartidismo, será convocado un congreso extraordinario del FLN para estudiar la cuestión", agregó.

La situación argelina es confusa y cambiante de hora en hora. Las autoridades prohibieron el miércoles la celebración de cualquier tipo de manifestaciones callejeras, poco antes del comienzo de una marcha silenciosa de 5.000 manifestantes contra la tortura, que partió el jueves de la universidad Bab Ezuar y terminar en el cementerio de El Alia, donde están enterrados algunos de los jóvenes muertos durante la represión militar a la que el régimen recurrió en los disturbios del pasado octubre.

Universitarios, periodistas, abogados, médicos, artistas o simples ciudadanos se entregan con entusiasmo a la crítica de todo, salvo del presidente. Chadli Benyedid se beneficia del respeto de los partidarios y los adversarios de las reformas e incluso de los que las consideran muy cortas. Nadie quiere quemar el último gran símbolo de la unidad nacional de Argelia.

Todo el mundo alaba la figura presidencial y se reivindica de su autoridad suprema.

"Uno de los nuestros"

Para un militante puro y duro del FLN que sale a defender su partido de las críticas de la calle, "el presidente es uno de los nuestros y detendrá todo este griterío cuando llegue el momento oportuno".Una periodista de la televisión, partidaria del multipartidismo, replica: Chadli Benyedid es una buena persona, quiere sacar nuestra sociedad de la esclerosis y aplicar los profundos cambios económicos e institucionales que necesita. El presidente pretende que Argelia termine convertida en una verdadera democracia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de noviembre de 1988