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Una tragedia griega que acaba en Argentina

Cristina Onassis fue a morir a Buenos Aires, donde su padre empezó a amasar su legendaria fortuna

La muerte de Cristina Onassis, a los 37 años, en una zona residencial de las afueras de Buenos Aires, parece haber puesto un punto final a un destino de tragedia griega que ha determinado la vida de la heredera multimillonaria. Cristina vino a morir a Buenos Aires, el lugar adonde llegó su padre, todavía adolescente, y comenzó a amasar su fabulosa fortuna.

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La sorpresa que produjo la noticia, en la tarde del sábado, sembró la confusión. Las informaciones de la Prensa bonaerense, la mañana del domingo, no coincidían en nada, ni siquiera en la edad de Cristina, ni en el volumen de su fortuna, ni en los detalles de su muerte. Dos decenas de personas de la colonia griega acompañaron ayer la ceremonia religiosa que el obispo Geradios Crisolakis ofició en la iglesia ortodoxa, ante un féretro de brillante madera oscura, con un gran crucifijo negro encima.Las informaciones coinciden en que Cristina fue hallada muerta en el baño de la residencia de la familia Dodero, en el Country Club Tortuguitas, a 37 kilómetros del centro de Buenos Aires. Los Onassis mantenían una estrecha relación con los Dodero desde que en los años veinte el padre de Cristina, el legendario Aristóteles Sócrates Onassis, llegó a Buenos Aires. Como en las leyendas de millonarios, empezó desde lavaplatos su irresistible ascensión hasta convertirse en el rey de las flotas petroleras.Después de encontrar a Cristina en el baño, el sábado por la mañana, acudió un médico vecino y, al parecer ya cadáver, ingresó en una clínica de la capital, donde fueron inútiles los intentos de reanimarla. Como es habitual en los casos de "muerte por causa dudosa", el cadáver fue entregado para la autopsia, cuyos resultados oficiales se desconocen por el momento. Según unas informaciones no confirmadas al mediodía de ayer, los primeros resultados apuntan a que la muerte se produjo por edema pulmonar.

El diario Clarín tituló ayer en primera página: "Investigan el contenido de unas pastillas halladas cerca del cadáver". El obispo Crisolakis rechazó la posibilidad de que Cristina se hubiese suicidado. El prelado ortodoxo estuvo con ella el pasado jueves y dijo que "estaba muy feliz porque había resuelto sus problemas de orden afectivo". En poco más de dos años, entre 1973 y 1975, el único hermano de Cristina, Alejandro, murió en accidente de aviación; su madre, Tina, ya divorciada y casada con Stavros Niarchos, el armador rival de su padre, falleció por sobredosis de barbitúricos, y en marzo de 1975 siguió su padre.

Convertida en heredera del imperio económico, Cristina no tuvo suerte con sus cuatro matrimonios. Ninguno de ellos llegó al año y medio de duración. La prensa del corazón argentina registró hace un mes la presencia en el país de Cristina y apuntaron a un romance con el hermano de su amiga Marina de Dodero. Las fotos mostraban a Cristina, abrazada y bailando a lo cachetito, con Jorge Tchomlelkgjoglou, de 43 años, hermano de Marina. La noche anterior, Cristina había bebido gran cantidad de una bebida oscura a la que se atribuyen efectos refrescantes en una discoteca de Buenos Aires.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de noviembre de 1988