Shultz pide a los países de la OEA que fuercen un cambio de régimen en Nicaragua

Estados Unidos pidió ayer a los países de América Latina, en el comienzo de la 18ª Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se comprometan a forzar un cambio de régimen en Nicaragua. La situación en Centroamérica y la posibilidad de una revitalización del proceso de paz en el área son los temas dominantes de la reunión que durante cinco días se celebrará en un San Salvador convulsionado por la guerra civil.

El secretario de Estado norteamericano, George Shultz, se despidió de sus colegas latinoamericanos con un discurso en el que recordó que la OEA tiene que obligar a sus integrantes a cumplir con el principio de la democracia. "No necesito recordar a los miembros de esta organización", añadió, "que el compromiso de un sistema político pluralista fue hecho por Nicaragua en 1979 y que todavía no ha sido cumplido".En su discurso, George Shultz no mencionó expresamente a la contra, pero posteriormente, en una conferencia de prensa rodeada de impresionantes medidas de seguridad tanto de parte salvadoreña como norteamericana, el secretario de Estado aseguró que el Gobierno norteamericano seguirá apoyando en Nicaragua "a los que luchan por la democracia y la libertad". No quiso aventurar cuál será la política de la próxima Administración en este terreno, pero recordó que el presidente electo, George Bush, estuvo comprometido en la concepción y en la aplicación de la política en Centroamérica y que "durante su campaña electoral expresó su firme apoyo a los luchadores por la libertad nicaragnenses".

Shultz insistió en que los centroamericanos deben obligar a todos los países al pleno cumplimiento de los acuerdos de Esquipulas 2, "como nosotros cumplimos el Acta Final de Helsinki". Propuso una política que llamó de "solidaridad democrática" y de la que dijo que "a veces obliga a presionar a los vecinos no democráticos". Como ejemplo de la política de solidaridad democrática mencionó la decisión del grupo de los ocho de excluir a Panamá hasta que cambie de régimen-.

La posición expuesta por Estados Unidos parece poner más piedras en el caminó de la próxima cumbre de presidentes centroamericanos. Shultz dejó claro que Estados Unidos no apoya una política de confraternización con Nicaragua, y esto podría retraer a algunos de los principales aliados norteamericanos en la región.

Dificultades para la 'cumbré'

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El presidente de El Salvador, José Napoleón Duarte, uno de los más -reacios a la cumbre, dijo en su discurso de apertura de la asamblea de la OEA que era necesaria la elaboración de una agenda precisa antes de la convocatoria formal. Esto fue interpretado como "una dificultad más" por parte del vicecanciller nicaragúense, Víctor Hugo Tinoco. Los cancilleres centroamericanos seguirán, no obstante, trabajando estos días sobre la posibilidad de fijar fecha para esa cumbre, con la que se pretende resucitar el proceso de paz.

Duarte hizo también en su discurso una exhortación a la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), a la que acusó de "atacar de forma permanente a la población civil", a que "abandone la violencia como método de lucha para alcanzar el poder público". George Shultz elogió efusivamente la gestión de Duarte en El Salvador, donde dijo que se habían operado "cambios milagrosos".

La inauguración de la asamblea permitió la vuelta del presidente Duarte Se volvió a ver a un Duarte visceral y enérgico que cree haber vencido, la -batalla contra el cáncer. El presidente declaró hace poco que está seguro de haber controlado el avance de la enfermedad y de que podría entregar la banda presidencial a su sucesor en junio del próximo año. [El brasileño Joao Clemente Baena Soares fue reelegido por unanimidad ayer secretario general de la OEA, según Efe.]

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