Tres millones por su piel
La preocupación por la supervivencia de los osos pardos es bastante reciente en nuestro país, donde hasta el siglo pasado la Junta General del Principado de Asturias alentaba a los habitantes de los pueblos a perseguir al oso y otros carnivoros con importantes primas económicas. Entre 1816 y 1817 fueron capturados 109 osos, población similar a la que subsiste hoy en toda España.En 1967 fue vedada la caza del oso y en 1973 se declaró especie protegida. A pesar de ello, se tiene constancia de la muerte, entre 1979 y 1981, de unos 25 ejemplares en la cornisa cantábrica. Tan sólo en un año, entre 1986 y 1987, murieron a manos de furtivos nueve osos; seis a tiros y tres en lazos. En noviembre de 1987 un cazador desaprensivo mató en Portilla de la Reina (León) un estupendo ejemplar de más de 200 kilos.
El hecho se conoció cinco meses más tarde, gracias a la denuncia de un grupo ecologista. En los alrededores se comenta que la piel, que salió fuera de nuestras fronteras y llegó al despacho de un rico coleccionista, alcanzó un precio cercano a los tres millones de pesetas.
El naturalista Guillermo Palomero, que ha estudiado durante más de seis años el oso de la cordillera Cantábrica, y Francisco José Purroy, principal ejecutor de la autopsia del oso el Rubio, prestigioso investigador de la conservación de la fauna ibérica, en especial de las especies amenazadas de extinción (oso, avutarda, urogallo, pico mediano ... ), presentarán un informe a la Junta de Castilla y León sobre el comportamiento del oso.
Según fuentes del Colectivo Ecologista Palentino, un animal que en raras ocasiones ataca al hombre y que el furtivismo, la tala de bosques, los incendios y la proliferación de pistas forestales han hecho que sea una especie en vías de desaparición.


























































