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Distribución a toda costa

El director del Hospital General de Valencia, José Antonio Díaz García-Donato, ha manifestado que el grupo de expertos que presentó comunicaciones en el Congreso Mundial de Ginecología y Obstetricia, celebrado en Río de Janeiro (Brasil) del 23 al 29 de octubre pasado, suscribió un documento en el que se pide al laboratorio francés Roussel-Uclaf que ceda la píldora abortiva RU486 a otra firma para que lo fabrique y distribuya, en el caso de que ésta decida renunciar a hacerlo.José Antonio Díaz presentó en el congreso una comunicación sobre la primera fase que ha dirigido del ensayo clínico de la RU-486 en España sobre 100 casos de mujeres que se han sometido voluntariamente al tratamiento.

La elaboración del documento sobre la fabricación y distribución de la píldora fue una reacción de los ginecólogos frente a la noticia de que el laboratorio francés había cedido a las presiones ejercidas por las asociaciones antiabortistas francesas, alemanas y estadounidenses, que amenazaron con boicotear el resto de los productos farmacéuticos que fabrica Roussel-Uclaf. Entre los asistentes estaba el doctor E. E. Baulieu, descubridor del producto, que se mostró sorprendido e indignado por la decisión.

El laboratorio Roussel-Uclaf había justificado su postura en la "polémica" suscitada en medios católicos franceses y de otros países ante la posibilidad de que el fármaco se utilizase para burlar la legislación de interrupción voluntaria del embarazo.

Marcha atrás

Al día siguiente de haberse elaborado el documento, los asistentes al congreso supieron que el ministro francés de Sanidad, Claude Evin, ordenó finalmente al laboratorio que distribuyese la píldora "en interés de la salud pública" y que éste había accedido, pese a las presiones de los grupos contrarios al aborto.

Díaz ha indicado que supo por André Ullman, director médico de Roussel-Uclaf, que la firma había sido amenazada con el boicoteo de sus productos y que a las protestas de las asociaciones antiabortistas se habían unido amenazas de organizaciones francesas de extrema derecha.

Según Díaz, tras la petición del ministro, los responsables del laboratorio informaron que "todo continuaba igual que antes" pero que la responsabilidad de la decisión corresponde ahora exclusivamente al Ministerio de Sanidad francés.

"En cualquier caso", añade Díaz, "el laboratorio quiso dejar muy claro que donde se comercializará la píldora será sólo en los hospitales autorizados para practicar la interrupción legal del, embarazo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de noviembre de 1988