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Una revelación literaria sobre una silla de ruedas

Marcelo Rubens, con el relato de sus vivencias tras la parálisis es autor del mayor éxito de ventas de Brasil

Es de ascendencia italiana y tiene 29 años. Sería un atlético joven brasileño de no ser por un accidente que le dejó, a los 20 años, clavado para siempre en una silla de ruedas, cuando su vida ya estaba marcada por el secuestro y asesinato político de su padre. Pero Marcelo Rubens Palva ha logrado, con una simplicidad y una sinceridad infrecuentes, convertir la deficiencia y la amargura en energía y humor. Su libro-recuento, Feliz Ano Velho -que aparecerá en España en diciembre, publicado por Icaria-, es el mayor éxito de crítica y público en la historia. reciente de su país, con 800.000 ejemplares vendidos, lo que le sitúa al mismo nivel de ventas que las mayores obras de su compatriota Jorge Amado. Y Marcelo Rubens continúa proyectándose más allá del infortunio con una intensa producción narrativa y dramática.

El 14 de diciembre de 1979, Marcelo Rubens creía que estaba a punto de encontrar un tesoro. Encaramado sobre una piedra en el municipio de Campinas, próximo a Sao Paulo, el despreocupado joven se zambulló, en un estanque como un bucanero. Pero no había tesoros hundidos, sino un engañoso fondo ole piedras contra las cuales percutó su cabeza. Rubens sólo pudo oír una extraña melodía, como un timbre que sonara a través de: su espinazo, y se hundió en la negrura para despertar con la quinta vértebra cervical fracturada.Cuatro años más tarde, el accidentado joven, que ya escribía letras de canciones para sus amigos y algún que otro cuento para una revista literaria de Sao Paulo, había reconvertido el dolor de una traumática readaptación vital en una novela llena de energía, humor y sinceridad que no sólo narra su propia peripecia, sino que penetra con una particularísíma e intensa mirada la sentimentalidad, los avatares colectivos y los condicionantes culturales de toda una generación brasileña. El libro Feliz Ano Velho ha sido un auté.ntico acontecimiento literario en Brasil, con casi 800.000 ejemplares vendidos, que lo sitúan al mismo nivel de ventas que Gabriela, la obra más conocida de Jorge Amado, el más consagrado escritor de aquel país.Huinor y sinceridad

Todos los testimonios indican que el éxito de Rutiens no se debe a modas ofabricaciones editoriales, sino a una obira capaz de conmover y divertir a un amplio espectro de personas. Por lo demás, el autor no se ha detenido ahí, sino que ha producido una segunda novela-Blackout(Apagón), que se halla ya en un nivel de ventas más normal de 150.000 ejemplares-, dos piezas dramáticas y una adaptación cinematográfica de su fulgurante éxito.Marcelo Rubens, que acaba de pasar por Barcelona para ultimar los preparativos de la edi11: ción castellana de Feliz Ano Ve Iho, no acierta a explicarse por. completo la masiva acogida a su libro: "Es dificil", dice, "porque yo simplemente escribí una novela como mejor supe. Pienso que el lenguaje es joven, con muchas imágenes y un trasfondo de sinceridad, pero lo cierto es que el conflicto que yo vivía despertó todo un abanico de intereses; lo que tampoco sé es por qué fue precisamente mi libro el que se perfil ó como representante de una nueva literatura brasilefia" *Acerca de sus motivaciones para escribir, el autor explica:"En primer término, siento el placer de escribir, porque hace trabajar mi subconsciente y me obliga al juego con las palabras, a recobrar palabras para describir sentimientos imposibles. Creo que empecé Feliz Ano Velho porque estaba viviendo una situación extrema de mi vida; mi cuerpo cambió y, obviamente, mi mente también. Tuve necesidad de cambiar mi proyecto de vida y, para ello, necesitaba entender quién era. La mejor manera de hacerlo fue buscar las palabras".

Acerca de la identificación de un número tan grande de lectores con su obra, al margen de su recuento sobre la sentimentafi dad de una generación y la realidad de unos años de la historia brasileña, el autor opina: "Posiblemente ocurre por las mismas circunstancias extremas del punto de vista a que me obliga mi de ficiencia risica, porque, como es cribió Carlos Drumniond, 'en medio del camino había una piedra', y a mí me parece que, de una manera o de otra, hay pie dras en los caminos de todas nuestras vidas".

Rubens se considera heredero y deudor de la cultura de masas yla música pop y afirma: "Nacemos de la cultura de masas, de la televisión; todas las imágenes del mundo de hoy entran, junto con la literatura, por la vía de la televisión y eso se hace sentir. Proust necesitaba 40 o 50 páginas para recrear un recuerdo; a mí me basta con un párrafo o unas palabras y creo que la nueva literatura va en esa dirección".

El joven autor brasileño cita también a J. D. Salinger y a la literatura beat como sus admiraciones o influencias estilísticas y aclara que, a pesar de la acogida masiva a su libro, considera que aún está en aprendizaje.

"Los dos espectáculos teatrales que he escrito recientemente han sido para mí más dificilés y aleccionadores que las novelas, porque en ellos aprendí más cosas sobre los conflictos humanos", explica y añade, "ahora, el ansia de escribir es cada vez mayor, porque comienzo a describir nuevas técnicas, nuevos arquetipos y, al igual que Diógenes, cuanto más escribo, mejor sé que no he escrito nada".Lo que sucede alrededor de Marcelo Rubens Paiva se centra en buena parte en la ciudad brasileña de Sao Paulo, donde reside habitualmente y en cuyo ambiente social y cultural se halla integrado. "Vivir en Sao Paulo", explica, "es como tener en casa un poco de Japón, un poco de Europa y un poco de Estados Unidos. Somos 14 millones de personas y es una mezcla increíble de culturas y razas. Hay indios, chinos, japoneses, africanos y europeos de diferentes procedencias, sin contar la enorme cantidad de mestizos; además, está ahí el gran dinero brasileño, y por añadidura es la capital cultural del país, como sucede en Milán o en Nueva York. Es un país al mismo tiempo viejo y nuevo, donde había ya una cultura previa a la colonización, que se mezcló con las culturas europea y africana y dio lugar a una nueva realidad. A diferencia de lo que sucede en Europa, no existe un paisaje urbano uniforme y distintivo, sino una mezcolanza cuyos resplandores ciegan los ojos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de noviembre de 1988