El Gobierno, contrariado por el acuerdo agroalimentario firmado entre la Generalitat e Israel

JOAQUIN PRIETO, Una "carta de intenciones" sobre mercados europeos agroalimentarios, firmada en mayo de 1987 por el consejero de Agricultura de la Generalitat de Cataluña, Josep Miró, y por el ministro israelí de Agricultura, Arieh Nechanikin, ha creado un serio incidente entre la Generalitat y el Gobierno central, pues éste entiende que las relaciones con Israel exigen un tratado previo en el que se enmarquen todas las demás actividades oficiales o semioficiales. El departamento de Agricultura de la Generalitat, por su parte, ha asegurado rotundamente que "no existe ningún tipo de acuerdo ni de compromiso" con Israel.

En la "carta' de intenciones", firmada durante el viaje oficial del presidente de la Generafitat, Jordi Pujol a Israel, el consejero de Agricultura se comprometió a la "realización conjunta de estudios sobre mercados europeos agroalimentarios", concretados, en una primera fase, "en el sector cárnico y de horticultura", según se lee en la versión en castellano de dicho texto. El documento está redactado en papel con membrete oficial del ministerio israelí de Agricultura y al pie figuran -bien es verdad que poco legibles- las firmas tanto del titular de dicho departamento como del citado consejero de la Generalitat.

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En el documento se afirma que, como resultado de las conversacíones mantenidas por el "honorable canciller" de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Generalitat de Cataluña y el ministro israelí, se manifiesta un "deseo estrecho de cooperación" en varias materias, como la participación de técnicos israelíes en el estudio de zonas semiáridas de Cataluña, y los mencionados estudios sobre mercados europeos agroalimentarios.

Asimismo se prevé que Israel pague los salarios de los expertos desplazados para realizar tales actividades, mientras que la Generalitat de Cataluña ha de correr con los gastos de pasajes y "estadía" (sic) de los mismos. En contrapartida se establece la posible asistencia de expertos de la Generalitat a cursos organizados en Israel.

Este documento fue estudiado y firmado sin conocimiento alguno del Gobierno central, ni tampoco de la Embajada de España en Israel. Al enterarse, por canales extraoficiales, de la existencia del acuerdo, el Gobierno solicitó detalles a la Embajada, que dijo desconocer tal documento. El Gobierno solicitó entonces información oficial a la Generalitat de Cataluña, que tras algún tiempo de espera remitió una copia del texto, el 14 de marzo pasado.

Un país competidor

Según el subsecretario de Administraciones Públicas, Francisco Peña, "hay que tener más cuidado antes de comprometerse con Israel a un estudio de mercados europeos en el sector de horticultura, sabiendo que este país es uno de los principales competidores de España en la exportación de agrios. Y en todo caso, hubiera sido necesaria una previa consulta al Gobierno, para ver si esas actuaciones eran acordes o no con la política exterior, que según la Constitución es competencia exclusiva del Estado". Preguntado por la posibilidad de que la "carta de intenciones" no tenga el valor de un tratado, Peña contestó: "Por supuesto, hasta ahí podíamos llegar. Pero si ese documento no vale para nada, no había razón para haberlo firmado. Un consejero de una comunidad autónoma no puede firmar ningún documento con otro Estado, por lo menos sin que el Gobierno esté informado, ni tiene por qué entrevistarse oficialmente con miembros de Gobiernos extranjeros sin conocimiento de la Embajada en dicho país".

[El consejero de Agricultura catalán, por su parte, escribió el miércoles pasado al director de EL PAÍS para desmentir las declaraciones de un alto cargo de la Administración central, en la que se hablaba de "un reciente compromiso de la Generalitat de Cataluña con el gobierno de Israel, para abrir mercados en Europa a los agrios de dicho país". Josep Miró aseguraba en la carta que "desearía que se restituyera la realidad de los hechos con el más rotundo desmentido, tal como se hace constar en la nota adjunta del DARP (Departamento de Agricultura, Ganadería y Pesca)".

La nota del departamento, firmada por su jefa de prensa María Rosa Salvadó, asegura, con rotundidad, "que no existe ningún tipo de acuerdo ni de compromiso entre la Generafitat de Cataluña y el gobierno de Israel ni en materia de exportación de cítricos ni en ningún otro ámbito"].

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 28 de octubre de 1988.

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