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Cartas al director

Lenguas de segunda

Escribo esta carta para contestar la publicada en EL PAÍS el jueves 6 de octubre de 1988, titulada Bilingüismos regionales, firmada por Elena Gómez Busto.Estoy de acuerdo con su afirmación de que el estudio de idiomas abre amplísimas posibilidades laborales en otros países que no sean el propio. Debido a esto, mis padres me matricularon en el Colegio Alemán de Barcelona, donde se estudia obligatoriamente el alemán, el inglés, el francés o latín, aparte del castellano y catalán.

Sin eÍmbargo, no entiendo cómo puede escribirse que los regionalismos deben dejarse para los domingos y festivos, a no ser por el desconocimiento de la realidad española (como suele ocurrir con muchos extranjeros residentes en España).

En España coexisten diversas nacionalidades, cada una de las cuales posee una cultura propia. La lengua desempeña un papel básico dentro de estas culturas. Las lenguas españolas distintas del castellano son las lenguas madre de muchos españoles, y éstas deben convivir con el casteRano en una situación de bilingüismo, para lo cual cabe potenciar su enseñanza. No podemos permitir que el catalán, el euskera y el gallego sigan permaneciendo en una situación de disglosia con el castellano, marginando los primeros al ámbito familiar, que es, en definitiva, lo que propone la carta de Elena Gómez.

La lógica que sostiene el contenido de la misma nos llevaría a considerar que un español renunciara a aprender el castellano para aprender mejor el inglés o el francés, que son idiomas con mucho más peso internacional.

Estudiemos, pues, idiomas que nos ayuden a cruzar fronteras, sin renunciar por ello a nuestra identidad nacional.-

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