FERIA DEL PILAR

Un pobre espectáculo

Á. C., Con la penúltima de feria ofrecía la empresa el actual cartel de diestros banderilleros. Esplá, Mendes y El Soro se han erigido en titulares imprescindibles en las ferias de postín y de las otras y se hace raro ver otro anuncio sin ellos. Tal y como los tres estuvieron ayer, mejor hubiera sido ver en los carteles apelé, melé y el palo la escoba, y el público al final salió hablando, como ya es costumbre en tarde de grises, de lo mona que va a quedar esta plaza cuando terminen la colocación total de la cubierta antitodo.

La cubierta antitodo no remedia la condición natural de los diestros, por eso ayer el pobre espectáculo que dio la terna fue insalvable. Por vez primera en la feria se cambié un toro inválido, cuando lo lógico era haber devuelto, sólo en la corrida de ayer, más de uno, pero se hace notoria la condescendencia que esta autoridad del palco tiene para con la empresa.

Bayones / Esplá, Mendes, Soro

Cuatro toros de Los Bayones, uno de Flores Tassara, 62 sobrero de José Ortega, de juego desigual. Luis Francisco Esplá silencio; palmas y saludos. Víctor Mendes: palmas y saludos en ambos. El Soro: palmas y saludos; palmas. Plaza de Zaragoza, 16 de octubre (por la tarde). Séptima corrida de feria.

La engañifa ayer fue una corrida de banderilleros en donde no se cortó ni una oreja y menos se dio la más mísera vuelta al ruedo. Los toros mansearon descastadamente pero hubieran servido algunos de mostrar cierto interés los diestros. Con el número de las banderillas se conforman y para más, como ayer, lo hacen mal. Unas veces clavaban pasado, otras caído, carreras para reunir, galopadas para salir y en las más de las veces se tomaba el olivo por acto reflejo. Los diestros contentos porque en Zaragoza se aplaude hasta los puyazos traseros; saludaban al respetable y éste satisfecho porque ya tiene una plaza casi cubierta.

El primero de Esplá que entraba rebrincado le motivó, tras cuatro muletazos mal tirados, para tomar la espada y atravesar. Con el cuarto, toro repetidor y con nervio, trató de someter en corta serie, baja la mano y tras el adorno seguido del gañafón abrevié.

Víctor Mendes, propenso al salto de la barrera, aguantó la calamocheante embestida de su primero y tras los doblones con empaque ante el quinto extrajo derechazos a pesar de ahogar la embestida y naturales vulgares sin someter. Optó por los molinetes, que aquí encandilan de lo lindo. El Soro, que ofrece a la concurrencia lo que sabe, deleitó con el zapatillazo, péndulo, molinetes, mantazo, rodillazos y todo cuanto acaba en anodino. Es el toreo de este diestro lo que más se lleva en las ferias, no en todas pero sí en muchas que en poco difieren de la de Zaragoza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0016, 16 de octubre de 1988.