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Cartas al director

Historia de un chico

Como asiduo lector de EL PAÍS, y en especial de esta sección, en la que nunca imaginé tener que participar, me dirijo a usted con una historia que espero merezca ser publicada.Esto podría ser un cuento: érase una vez un chico de 23 años que se dio cuenta de que el lugar donde vivía no le gustaba. Y lo peor era que también comprendió que por el momento le resultaba imposible cambiarlo.

Este chaval pertenecía al mundo, no se consideraba de ningún país. Por eso se alegró con el primer paso para hacer una Europa unida, pero rápidamente se percató de que en el norte de su país unos grupos asesinaban para poner más fronteras.

Este chico también creía en la justicia, pero los hechos le demostraron que en su país la gente honrada llevaba todas las de perder. También quería estudiar para poder ascender en el trabajo, pero año tras año -tal vez por falta de influencias- le era negado el acceso a la Universidad por falta de plazas. Este chaval, además, era consciente de que las reclamaciones y recursos (incluso el del pataleo) no servían para nada.

Este chico, pues, llegó a la terrible conclusión de que le engañaban por todas partes. Se percató de que pagaba cada año por todo, sin que después pudiera disfrutar de riada. Con lo que a nuestro protagonista no le quedó más opción que reírse solo todas las noches leyendo la Constitución, mientras temblaba cada vez que se ponía a pensar en los que tal vez en ese momento estarían maquinando cómo '"facilitarle y programarle" el futuro.-

Madrid.

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