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'Suspendidos' sin examen

La interrupción de unas oposiciones convocadas por la Administración vasca deja indefensos a 20.000 aspirantes

La suspensión, el pasado 13 de mayo, de la convocatoria de plazas en régimen de interinidad para cubrir vacantes en la Administración vasca ha dejado a más de 20.000 opositores fuera de juego. Perdido mucho tiempo y dinero, todos coinciden en su indefensión frente a "los que por política juegan así" con ellos. Sin embargo, no están de acuerdo en qué medidas tomar. Mientras unos piden la dimisión del consejero de Presidencia, Juan Ramón Guevara (PNV), otros, "por miedo a listas negras", prefieren quejarse en privado.

Apenas 15 días después de que la sala de lo contencioso administrativo de la Audiencia de Bilbao suspendiera la convocatoria de un número indeterminado de plazas (posteriormente se dijo que 400) en régimen de interinidad para la Administración vasca, varios grupos de opositores piden la dimisión del consejero de Presidencia y Justicia del Gobierno autónomo, Juan Ramón Guevara, y hacen un llamamiento a los más de 20.000 afectados para que exijan a la Administración del País Vasco una indemnización económica.La comisión de oposiciones se creó en Bilbao casi a la par que la publicación de la orden pactada entre socialistas y nacionalistas en el Gobierno de Euskadi, el día 1 de febrero, por la que se convocaban las plazas.

Esta comisión ha calificado de "chulería, prepotencia y descaro" la actitud mantenida por los responsables del Ejecutivo autónomo durante el proceso y les acusa de prevaricación, por que en su opinión ese pacto va contra la ley. Este grupo ya ha adelantado que recurrirá, "en defensa de la legalidad que no cumplen algunas administraciones", cuantos sistemas de contratación estime contrarios a derecho, solicitando en cada recurso la suspensión cautelar del pacto administrativo.

Perder tiempo y dinero

Los opositores en general se encuentran muy molestos porque además de los dos meses que habían estado preparando los exámenes, muchos de ellos en academias con un gasto medio de más de 50.000 pesetas, han perdido el tren de otras oposicionesSus críticas se centran también en los sistemas de puntuación y en algunas irregularidades y errores detectados en los cuestionarios. Todos ellos sospechan una pelea política entre las dos administraciones, la central y la vasca. Desde su punto de vista los daños son ya irreparables.

En Vitoria, algunos pequeños colectivos de opositores han comenzado la recogida de firmas para protestar por la creación creada y exigir la reanudación de los exámenes. Para Susana Barragán, que aprobó la primera prueba para una de las plazas de auxiliar, las oposiciones deberían continuar. "Ésto no tiene explicación", dice, "no me parece normal que en medio de una oposición y cuando ya se habían repartido los aprobados, te dejen igual que al principio. Me siento engañada".

Sin embargo, la gran mayoría opta por callar. La necesidad de un puesto de trabajo, aunque sea en régimen de interinidad, y el miedo a algún tipo de represalias o de listas negras para futuras convocatorias les aconseja "pasar por todo y tragar", aunque expresen en privado su indignación y eterna indefensión.

El departamento de Presidencia, por su parte, ha dicho que buscará fórmulas para paliar, en lo posible, el perjuicio causado a este colectivo. El número de solicitudes que llegaron al Instituto Vasco de Administración Pública (IVAP) fue de 44.891, correspondientes a 29.173 solicitantes, de los que 20.730 se presentaron definitivamente a la primera y única de las cinco o seis pruebas que debían celebrarse, en función de cada uno de los grupos de opositores: titulados medios y superiores, bachilleres superiores, graduados escolar y los que acreditaban certificado de escolaridad.

La feria de muestras de Bilbao fue a finales de marzo, y a modo de gran aula, el lugar por el que opositaron casi 21.000 aspirantes a 400 plazas interinas del Gobierno vasco.

Fernando llegó una hora tarde a este examen. "Me recibió una azafata", explica, "y como justo entonces habían comenzado la prueba me dieron un cuestionario. En cada mesa estábamos, codo con codo, unos 100 opositores, imagínate cómo se hacían los exámenes, se hacían en equipo. Después de meses estudiando aquéllo fue una tomadura de pelo".

Irregularidades

Para entonces, el letrado del Estado por una parte y el delegado del Gobierno del País Vasco José Julián Elgorriaga, después, ya habían recurrido la convocatoria. El primero condicionó este tipo de oposiciones a la aprobación en el País Vasco de la ley de la Función Pública, o en su caso a regirse por la legislación estatal, y el segundo la calificó de irregular al no especificar el número de plazas a cubrir, solicitando la suspensión para evitar "ulteriores perjuicios".Alrededor de 500 personas se dirigieron entonces al IVAP mediante un escrito en el que solicitaban información respecto a la posible suspensión de la convocatoria.

Posteriormente, el 30 de marzo y ante el silencio administrativo, Elgorriaga presentó un contencioso ante la sala correspondiente de la Audiencia de Bilbao, que resolvió con un auto de suspensión de la convocatoria. Guevara criticó duramente esta decisión de la sala, que calificó de "hecho grave e insólito", y cuatro días después el Ejecutivo autónomo acordaba por unanimidad apelar al Tribunal Supremo.

El auto de suspensión fue dictado el 13 de mayo, víspera de la celebración de la segunda de las pruebas, a la que se presentaban los 3.904 opositores aprobados. Ahora, todos saben que no por mucho estudiar las oposiciones se aprueban más temprano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de mayo de 1988