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Entrevista:

Obian: "Ni el Rey ni González son culpables"

El presidente ecuatoguineano acusa a parte del Gobierno español de la frialdad en las relaciones

El presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, afirma, en una entrevista con EL PAÍS, que es normal el estado actual de las relaciones con España, pero puntualiza, no obstante, que la frialdad que se respira es debido a la "actitud negativa, por razones desconocidas",de algunos miembros del Gobierno español. Ni el Rey ni Felipe González son culpables, dice el mandatario. Manifiesta que su deseo es que España elabore una política coherente hacia la ex colonia africana, por encima de partidos y personas.

El presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, considera que el actual distanciamiento entre España y Guinea se debe a la actitud negativa, "por razones desconocidas", de algunos de los miembros del Gobierno español hacia su país. Por ello, su deseo es que España elabore una política hacia su única ex colonia en el África negra, una política coherente, que esté por encima "de los cambios de partido, Gobiernos y personas", según declaró en una reciente entrevista en Malabo a este periódico.Obiang, de 45 años, que en 1979 derrocó con el denominado golpe de la libertad la sangrienta dictadura de Francisco Macías, se define "profundamente hispánico". Sin embargo reconoce su temor personal a que sus hijos, si España no cambia su actitud, sigan identificándose en el futuro con su cultura. "Para evitarlo bastaría que España dedicara a Guinea una pequeña parte de la atención que pone en los asuntos de Nicaragua", afirma rodeado por algunos de sus consejeros presidenciales entre los cuáles figura Juan Balboa Boneke, poeta que decidió regresar a su país hace dos años tras un largo exilio en España comenzado en los tiempos de la dictadura de Macías. En opinión del presidente, los guineanos que aún permanecen en el exilio deberían seguir el ejemplo de Balboa y volver a su país para "colaborar en la reconstrucción nacional".

Obiang, teniente coronel que coincidió con el rey Juan Carlos en la Academia General Militar de Zaragoza, está cursando la carrera de Derecho a través de la Universidad a Distancia española (UNED). Es un aficionado al footing que suele practicar, bajo la vigilancia de su escolta, todos los días al amanecer por la carretera que conduce al aeropuerto.

Pregunta. ¿Cómo considera el estado actual de las relaciones entre España y Guinea Ecuatorial?

Respuesta. Son normales.

Problemas políticos

P. ¿La salida del Banco Exterior del Guinextebank puede influir negativamente en el futuro de estas relaciones?

R. No. El Guinextebank es una institución bancaria que se creó con una finalidad: formar a los ecuatoguineanos en materia bancaria. Si España ha renunciado a este principio, ello no puede influir en nada en las relaciones con nuestro país. Pero yo sé que tanto en la parte guineana como en la española quedan responsabilidades políticas y económicas por resolver. En cuanto a las primeras, la desaparición de una institución bancaria que tenía tanta importancia en la sociedad guineana, desde luego, crearía problemas políticos con España, puesto que con ella dejaría el único medio que tiene para estar al corriente de los progresos en el desarrollo económico de Guinea Ecuatorial.

Respecto a las responsabilidades económicas, los guineanos vamos a enfrentamos a muchas dificultades, porque el banco en este momento arrastra una serie de pérdidas que hay que resarcir.

P. Es frecuente oír entre el pueblo guineano quejas en cuanto a la actitud de distanciamiento que considera que España tiene hacia ellos. Y como ejemplo de lo que desearían fueran las relaciones con la madre patria, suelen poner como ejemplo las muestras de cariño que les ha demostrado el Rey. ¿Entonces la incomprensión viene del Gobierno de Felipe González?

R. El Rey es un gran amigo de Guinea Ecuatorial y tengo relaciones personales de amistad con él. No podemos culparle de la actitud de España, ya que sabemos que la monarquía en España no influye en las decisiones de su Gobierno. Tampoco le echaría la culpa al actual presidente del Gobierno español, porque sé que su actitud se halla influenciada por ciertos individuos.

P. ¿Miembros del Gobierno?

R. Sí

P. ¿A qué cree que se debe este hecho?

R. No lo sé. Nosotros tenemos muy buenas relaciones con el pueblo español. Si ha habido problemas, como por ejemplo, en el Guinextebank, la responsabilidad no se puede atribuir a la parte guineana, porque la dirección del banco estaba en manos de españoles. El mal funcionamiento que ha habido del banco ha sido por el mal manejo por parte de los funcionarios españoles. Por eso yo creo que el Gobierno español debería haber tomado conciencia de ello y haber intervenido. Pero mantener en una actitud de impasse el Guinextebank ha provocado un notable retraso en el desarrollo económico del pueblo de Guinea Ecuatorial, puesto que esta cuestión se arrastra desde hace dos años, y en ese tiempo, una institución sin liquidez causa pérdidas enormes a los operadores financieros. Sólo ellos pueden explicar el porqué de ello.

Francofonización de Guinea

P. ¿Cree usted que se marcha hacia una francofonización de Guinea Ecuatorial?

R. Hablar de francofonización de mi país, hoy por hoy, es una especulación periodística. En América Latina, por ejemplo, hay países como México o Argentina que, si bien se hallan bajo la influencia estadounidense, no han dejado de hablar el español. Yo mismo le estoy contestando en este idioma, que constitucionalmente está reconocido como nuestra lengua oficial. Yo me siento profundamente hispánico porque ésa es la cultura que he recibido de mis padres, a pesar de que ahora me vea obligado a aprender francés para desenvolverme en las reuniones de la UDEAC -unión aduanera del África francófona, en la que Guinea ingresó en 1985- Pero, geográficamente, estamos rodeados por una cultura predominantemente francesa, en la que, por razones económicas, nos vemos obligados a participar cada vez más. No excluyo el que si España no interviene, dentro de 50 años, ocurra con Guinea lo mismo que pasé con Filipinas.

P. ¿Cuál es su balance tras casi 10 años al frente del pueblo de Guinea Ecuatorial?

R. Yo diría que lo fundamental para el pueblo de Guinea es la paz. Este elemento es lo que hace posible el desarrollo de la nación y, en este sentido, a lo largo de su estancia habrá podido constatar que el pueblo de Guinea vive alegre porque ha superado las dificultades del pasado. En los años qué lleva mi mandato, por primera vez desde que nuestro país accedió a la independencia -en 1968-, el pueblo de Guinea ha conocido la paz y podemos presumir de que la situación es normal.

En cuanto a las dificultades a las que nos enfrentamos, son de carácter económico, las propias de los países en vías de desarrollo: educación, sanidad y agricultura son los sectores más afectados; este último, por los efectos de los bajos precios en los mercados internacionales. Nuestros principales recursos son el cacao, la madera y el café. También se han hecho estudios para la explotación de las riquezas mineras: sólo necesitamos empresas que quieran invertir en esos sectores.

P. En los últimos tiempos algunos países vecinos a Guinea han manifestado su preocupación por la supuesta presencia de surafricanos en el valle de Moka, en la isla de Bioko.

R. Hablar de presencia suráfricana en Guinea también es una especulación periodística. Se ha hablado del estacionamiento de tropas de Suráfrica, e incluso del establecimiento de una base surafricana en Guinea. Lo que hay aquí son dos o tres individuos de esta nacionalidad que se dedican a la ganadería y al cultivo y que nosotros acogemos, al igual que a todos aquellos que quieran invertir en nuestro país con sanas intenciones.

La vuelta de los exiliados

El Partido del Progreso, de la oposición guineana exiliada en Madrid, ha reiterado en los últimos dos meses su propósito de regresar a su país para participar en el proceso electoral que está previsto que se celebre el próximo año.Pregunta. ¿Qué opina de la operación regreso en libertad, que algunos compatriotas suyos que se hallan exiliados en España planean efectuar para finales de este mes?

Respuesta. No he recibido ninguna información sobre ello. Hay muchos guineanos viviendo en España, Francia, Gabón, Camerún y varios países del mundo, y cuando deciden volver no hay ningún inconveniente. Si hay temores a regresar... ellos sólo podrán explicar en qué consisten los motivos. ¿Podría decirme el nombre de algunos de ellos?

P. Severo Moto, en cuanto líder de la oposición guineana en Madrid, hizo este anuncio hace dos meses...

R. ¿Severo Moto? (Ríe). Pues bien, el señor Severo Moto ha sido funcionario de mi Gobierno, incluso de rango superior, y demostró su incapacidad al frente del Ministerio de Información. Todos los miembros del Gobierno y los funcionarios lo saben.

Separar a una persona del Gobierno es una cosa lógica y natural, sin que ello signifique que se desconfie de él. Pero lo curioso para nosotros es que, tras apartarle, él pidió permiso para ir a pasar las vacaciones a su poblado y, en lugar de coger aviones para ir a España, pasó la frontera con Gabón y marchó a París y luego a España, donde se declaró opositor. Igual que se marchó sin ser perseguido, puede volver y hacer política como hacemos los demás. Decir que no le dejan volver... Es un embustero, porque puede volver aquí y hacer lo que quiera, y lo que dice es una especulación para sacar dinero a los empresarios y la Prensa.

P. ¿Qué opina de la petición que la oposición, de una reforma constitucional que les permita participar en las elecciones del próximo año y de las que están excluidos por no cumplir la condición de haber residido en los 10 últimos años en el país?

R. Existe un proceso social que se ha iniciado este mes con las elecciones de los representantes tradicionales y que luego continuará con las de los consejos y el Parlamento. En cuanto a los guineanos que están fuera del país, no sé lo que tienen que pedir, si nadie les impide volver. Eso sí, existen unas estructuras políticas y tienen que entrar en ellas para participar en las elecciones. En cuanto a la posible reforma constitucional, no creo que sea un problema que corresponda tratar al presidente, sino al Parlamento y al pueblo de Guinea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de febrero de 1988

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