El nuevo presidente hace un llamamiento a la reconciliación
Georgios Vasliu, de 56 años, elegido el pasado domingo presidente de Chipre con el 51,73% de los votos emitidos, lanzó en la madrugada de ayer, nada más conocerse su victoria, un llamamiento a la reconciliación con la comunidad turcochipriota, que, desde la invasión turca de 1974, se asienta, en un Estado reconocido únicamente por Ankara, en el 37% del territorio de la isla.
"Quiero asegurarles", dijo, " que haré cuantos esfuerzos sean posibles para lograr un acercamiento. Les consideramos ciudadanos de la República y trataremos de establecer una sincera cooperación para restaurar el espíritu de confianza necesario para alcanzar una solución del problema chipriota". La respuesta no se hizo esperar y ayer mismo el líder del sector turco-chipriota, Rauf Denktash, felicitó a Vasiliu y le invitó a una reunión informativa "que sirva para que nos conozcamos".Georgios Vasiliu, que concurría a las urnas como independiente, con el apoyo del poderoso partido comunista (AKEL), superó a su rival en la segunda vuelta, el derechista Glafkos Clerides, de 68 años, tras un recuento que tardó horas en arrojar un resultado claro. Obtuvo 167.834 votos, frente a los 157.228 de Clerides, y se impuso en los distritos de Limasol, Larnaca y Pazos, en tanto que su oponente alcanzaba una mínima ventaja en Nicosia y otra amplia, pero a la postre inútil, en Famagusta.
El seguimiento del escrutinio mostró que los votos que el todavía presidente, el centroderechista Spyros Kyprianu, obtuvo en la primera vuelta (un 27,29%) se fueron, en una pequeña proporción, hacia la abstención (el 7%) o hac:ia los sufragios nulos o en blanco (el 5%), en tanto que el resto se inclinaba por Vasiliu, en una proporción aproximada de seis a cuatro.
Muchos partidarios de Kyprianu jamás votarán por Clerides, al que reprochan su actitud en 1974. Además, el candidato independiente supo ver a tiempo que un giro, al menos verbal, en su actitud respecto al problema nacional podría inclinar la balanza a su favor.
Se olvidó de sus críticas contra la intransigencia de Kyprianu y presentó una plataforma final prácticamente idéntica a la de éste. En su mensaje, enumeró las condiciones para una "viable y justa" solución: "Retirada de todas las tropas y colonos turcos, derecho de todos los refugiados a retornar a sus hogares y aplicación de las tres libertades fundamentales y derechos humanos". Será, dijo, "firme en los objetivos y flexible en los métodos".


























































