CONSEJO EUROPEO EN BRUSELAS

El canciller Kohl advierte que un nuevo fracaso mermaría la credibilidad de la CE

Las ayudas a las regiones más pobres de la Comunidad Europea (CE), entre las que figura gran parte de territorio español, parecían convertirse ayer en el problema de más difícil solución en la cumbre europea que intenta sacar adelante, en un clima de optimismo voluntarioso, la aplazada reforma comunitaria. Reunidos ayer y hoy en un Consejo Europeo extraodinario, los jefes de Estado y de Go bierno de los doce se esforzaban en evitar "un fracaso que decepcionaría a los ciudadanos de Europa e impediría a la Comunidad ser tomada en serio a nivel mundial", según advirtió el canciller alemán occidental, Helmut Kohl.

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Empeñados en agotar todas las posibilidades de diálogo, los líderes europeos almorzaron y cenaron ayer en el edificio Carlomagno, donde celebran sus reuniones, y, tras anunciar que la cumbre "durará todo lo que sea necesario", el canciller Helmut Kohl, que preside este Consejo Europeo extraordinario, ordenó que se preparase una cena para hoy, viernes, a pesar de que estos encuentros suelen terminar después del almuerzo.La discusión entre los participantes en la cumbre se centró en el documento de compromiso que les había sido remitido el martes por la noche por la presidencia alemana, sobre el que el presidente del Gobierno español Felipe González estimó que "rompía el equilibrio" existente en anteriores borradores al no contener suficientemente el gasto agrícola y limitar, en cambio, en exceso el crecimiento de los fondos estructurales, con los que la Comunidad Europea pretende atenuar sus diferencias internas de desarrollo.

En una intervención anterior a la de Felipe González, el presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors, consideró también "insuficiente" el aumento global del 70% u 80% de los fondos propuesto por el canciller Kohl de aquí a 1992, junto con su concentración en las regiones más desfavorecidas, y no dudó en vaticinar que este aspecto de la reforma podía ser el de más difícil solución.

Los meridionales, satisfechos

Felipe González solicitó ayer nuevamente la duplicación global de los tres fondos comunitarios -social, regional y agrícola de orientación-, que debe rían rondar el equivalente a los dos billones de pesetas, pero su postura ni siquiera fue enérgicamente secundada por sus aliados meridionales e Irlanda, que se estiman satisfechos con obtener el doble de dinero para sus regiones más pobres, es decir, para casi todos su territorios nacionales.

En cuanto a los pesos pesados de la Comunidad, en sus intervenciones hicieron una vez más gala de la misma avaricia. Y, por ejemplo, el primer ministro francés, Jacques Chirac, reiteró su oferta de un incremento del 50%, un porcentaje con el que coincide la primera ministra británica, Margaret Thatcher, que opinó que no había elementos para un consenso en esta cumbre extraordinaria.

En su entrevista mano a mano con Felipe González, la dama de hierro habría dado a entender que podría ser más flexible sobre las ayudas si España la apoyase a la hora de luchar por una mayor contención del gasto agrícola, cuyo máximo incremento anual el canciller Helmut Kohl sitúa aún entre un 70% y un 80% del PNB comunitario, mucho más de lo que Thatcher está dispuesta a permitir.

La "duplicación de los fondos no es una cuestión de vida o muerte", declaró, sin embargo, el secretario de Estado para las Relaciones con la CE, Pedro Solbes, dando así a entender que España podría matizar su revindicación de principio, que apenas le reportaría 25.000 millones de pesetas anuales, si obtuviese otras compensaciones y el abandono del cultivo de un millón de hectáreas de terreno no fuese en parte financiado con caqrgo al presupuesto estructural.

Propuesta de la RFA

En la propuesta de la República Federal de Alemania, Madrid ha logrado ya un descuento del 70%. en su participación en la eliminación de los excedentes agrícolas, y espera ahora conseguir otro -Delors sugirió incluso exonerar a España- de la devolución efectuada al Reino Unido por su excesiva contribución al presupuesto comunitario.

Aunque sigue siendo un obstáculo para la consecución de un acuerdo, el voluminoso capítulo agrícola parece haber sido suficientemente desenmarañado como para que el portavoz de Delors estimase ayer que "el 80%, del camino había sido recorrido". Quedaba, en cambio, casi íntegramente por resolver el aumento de los exhaustos recursos de la CE, al que Italia seguía oponiéndose si se tomaba excesivamente en cuenta el PNB de cada Estado miembro, porque revaluó el suyo el año pasado.

Kohl, que, en función de las posturas formuladas, elaborará esta noche un nuevo borrador de acuerdo, opinaba, sin embargo, que "sigue habiendo una posibilidad de éxito, pero todos nos debemos aún mover un poco".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 11 de febrero de 1988.

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