Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Scotland Yard considera todas las hipótesis, incluyendo la de atentado, en la catástrofe del 'metro' de Londres

La investigación iniciada para determinar las causas del incendio del metro de Londres, que costó 30 vidas el miércoles por la noche, no descarta ningún supuesto, según los responsables. La rapidez con que se extendió el fuego Dama la atención de los bomberos, mientras fuentes de la compañía indican que el incendio no se inició en la sala de máquinas que hace funcionar la escalera mecánica en la que se produjo el fuego. Los recortes presupuestarlos y, subsiguientemente, de personal están recibiendo las primeras críticas.

MÁS INFORMACIÓN

Scotland Yard estaba pendiente ayer de recibir un informe completo de los forenses policiales sobre las hipotéticas causas del siniestro antes de descartar que fuera provocado. Anoche parecían desechadas teorías manejadas la víspera sobre un incendio nacido bajo la escalera mecánica de madera y extendido rápidamente al prender la basura acumulada bajo ésta.En la confusión que todavía rodea al caso, se ha llegado a hablar de que el incendio se inició por encima de la escalera. Un portavoz de Scotlanad Yard dijo: "Aunque todavía es pronto, carecemos de pruebas que apunten a un incendio provocado o a un acto terrorista'.

"Por el momento, estamos desconcertados sobre por qué al final de la hora punta, con cantidad de gente en el lugar, un incendio relativamente pequeño pudo tomar cuerpo y causar tan horrendos daños en tan poco espacio de tiempo", manifestó ayer Phil Lloyd, un oficial de bomberos. Lloyd dijo que los investigadores cuentan con métodos "para identificar acelerantes, explosivos o cualquier otro elemento que puedan haber usado persona o personas desconocidas".

El siniestro se produjo poco antes de las ocho de la tarde y provocó una inmediata y densa humareda, que se extendió con rapidez por la estación, la más transitada de Londres y en la que confluyen cinco líneas. El humo pasó por el laberíntico trazado de la estación a todos los pasillos y convirtió el lugar en una ratonera, en la que los que estaban dentro no podían encontrar la salida, y los bomberos hallaban dificultades casi insalvables para penetrar. "Hay que entender que estos túneles y pasillos son muy confusos para el público durante el día y con todo iluminado", comentó un empleado. "En la oscuridad, y con un humo denso, pueden imaginarse las dificultades", añadió.

La primera ministra, Margaret Thatcher, que ayer por la mañana visitó la estación siniestrada y los hospitales en que se encuentran los heridos, se adelantó por la tarde en el Parlamento a su ministro de Transportes en el anuncio de la apertura de una investigación oficial. Las palabras de Thatcher fueron acogidas con sorpresa por los parlamentarios, que hubieron de ser llamados al orden. "Pienso que era necesario decirlo en este momento", dijo la jefa de Gobierno.

Automatizar el servicio

Muchas de las críticas oídas apuntan a los planes del metro de automatizar servicios y reducir plantilla. Frank Dobson, un parlamentario laborista en cuya circunscripción ha habido tres incendios en el metro en los últimos años, denunció ayer que en King's Cross, una estación por la que pasan diariamente 120.000 personas, se ha rebajado el número de empleados de cuatro de la tarde a diez de la noche, y el personal de limpieza ha quedado reducido a dos personas, frente a las 14 empleadas con anterioridad. Un portavoz de la compañía negó que el personal fuese responsable del fuego y del número de víctimas. "Hasta que no se sepa cómo actuó el personal no sabremos si hace falta más gente", dijo ese portavoz.Thatcher defendió las inversiones realizadas en seguridad, pero prometió que ese punto será considerado por todas las investigaciones que se realicen. Ya en l985 un grupo de trabajo presentó una serie de recomendaciones para mejorar la seguridad en el metro tras otro incendio producido en la estación de Oxford Circus, pero muchas de ellas no se han llevado a la práctica. Entre los elementos que faltaban en King's Cross se encontraban los aspersores recomendados hace dos años. "Pienso que, de haber existido, no se habría producido el resultado que hemos tenido", dijo ayer Michael Doherty, uno de los responsables del cuerpo de bomberos.

El ministro de Transportes, Paul Channon, anunció que el saldo es de 30 muertos y 20 heridos de gravedad, pero los bomberos señalan que hubo 34, y Scotland Yard corrigió su estimación inicial y dio la cifra de 32 víctimas. Muchos cadáveres quedaron tan desfigurados que ayer había más de una docena sin identificar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de noviembre de 1987