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Fernando Prats

Un urbanista que lucha contra la especulación en Lanzarote

Ferbando Prats, arquitecto de 43 años, casado y con una hija de cuatro, lleva más de 18 años trabajando en urbanismo y ordenación del territorio. Conocido como El Nano -y no precisamente por su estatura-, ha dado su nombre, sin pretenderlo, al estudio de conocida tradición progresista donde trabaja desde 1969, y al que la gente de su profesión en Madrid se refiere como Los Nanos. Ahora Los Nanos acaban de terminar el avance del Plan de Ordenación de Lanzarote, que ha dado la voz de alarma en la isla sobre una escalada especulativa que consideran "sin precedentes en Europa".

Un equipo de 26 titulados superiores, entre los que hay biólogos, ingenieros, economistas, sociólogos, geógrafos, paisajistas y arquitectos, ha trabajado durante 10 meses para elaborar un avance del plan urbanístico de la isla de Lanzarote, "un lugar único en el mundo que va a llegar a un crack de seguir la tendencia actual de desarrollo turístico", dice Fernando Prats, director de este trabajo junto con Felipe Manchón, ingeniero de Caminos y urbanista.El consenso alcanzado por las fuerzas políticas de la isla, en el sentido de poner un techo de 80.000 camas hoteleras de aquí al año 2000, frente a unas previsiones de 250.000 para el mismo período, "ha producido apasionamiento en Lanzarote", dice Prats; "se habla de ello en la radio, en los bares, en la calle".

Madrileño y casado con una juez de familia, Prats se siente unido a los miembros de su equipo por la convicción de que "hay que militar en la sociedad civil en España" a través de la profesión, lo que les ha llevado a ser cofundadores de la revista Alfoz y a participar en diversas actividades, plataformas y jornadas. Ahora, desde hace unos meses, Nano Prats está entusiasmado y preocupado con el porvenir de la isla, que centra la atención del estudio Arquitectos Urbanistas e Ingenieros Asociados (AUIA), verdadero nombre de la empresa-.

"En España no existe una política de turismo que haya aprendido de los errores pasados. Creemos que es la primera vez que se vincula el turismo, el medio físico y los problemas sociales en un proyecto". Combinar esos tres factores legítimos, intentar un punto de equilibrio entre ellos para que pueda haber un desarrollo, pero armónico y lento, ha sido muy difícil, en su opinión. "Lo que nosotros proponemos es a un ritmo muy lento, de aquí a fin de siglo. Hemos hecho estudios de prospectiva que indican que si no se respeta ese ritmo, dentro de tres o cuatro años la isla entrará en un proceso de crisis irreversible, porque su dinámica turística es la más fuerte de Europa".

Por eso, y pese al optimismo del momento, Prats está convencido de que en Lanzarote "se ha llegado tarde". Los Nanos saben que sin la labor realizada por César Manrique durante años, "el Lanzarote que queremos salvar no existiría ya". "Hace cinco años hubiéramos podido hacer un plan más restrictivo, de acuerdo con las tesis de turismo selecto que él mantiene, porque entonces estábamos a tiempo".

"Se trata de salvar lo salvable", dice, y sin olvidar las necesidades de desarrollo de una sociedad "que anteayer estaba emigrando a Venezuela". En su opinión, "en la situación de la isla, si por aspirar al óptimo el plan se paralizara, ese vacío puede ser el más peligroso de los planes posibles".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de octubre de 1987