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Taiwan permite viajar a China a quienes abandonaron el continente hace 38 años

El Gobierno nacionalista de Taiwan levantó ayer la prohibición de viajar a China impuesta en 1949 cuando las tropas de Jiang Jieshi (Chiang Kai-chek) perdieron la guerra civil y funcionarios y militares se refugiar un en la llamada isla rebelde. Cientos de miles de familias podrán volver a reunirse sin que los viajeros sean tachados de traidores a su vuelta a Taiwan. La decisión fue adoptada en una reunión del comité central del partido gobernante, el Kuomintang.

Un portavoz del partido en el poder aseguró que la medida se ha adoptado por "razones humanitarias" y afecta únicamente a las personas nacidas en el continente. Se excluye a soldados y funcionarios. A la gran mayoría de los 20 millones de taiwaneses no les afecta el permiso de viaje, pero se espera que esta decisión sea la puerta por la que se inicie una aproximación a Pekín.En los últimos meses se han sucedido diferentes manifestaciones de soldados retirados y pensionistas que reclamaban el derecho de volver a su tierra natal y ver a los suyos. A estas voces se han unido las de los pequeños comerciantes y fabricantes, que ven en la política de apertura y desarrollo del Gobierno central de Pekín un apetitoso negocio en el que quieren participar. De ahí que el permiso concedido, que no entrará en vigor hasta que no cumpla el requisito burocrático de ser aprobado por el consejo de ministros, no satisface las expectativas de los taiwaneses que pretendían que el Gobierno diera acceso libre a todos aquellos que quisieran hacer turismo o comerciar con el enemigo comunista.

Desde que terminó la revolución cultural, en 1976, China ha abierto la puerta a todos sus ciudanos, y contraviniendo las ordenanzas de los Gobiernos donde éstos residían -como Taiwan, Indonesia, Malaisia y Singapur-, les ha permitido entrar en el país sin sellarles sus documentos de viaje.

El presidente Chiang Chingki, o, hijo de Jiang Jieshi, fallecido en 1975, ha comenzado un proceso de disminución del autoritarismo de su régimen, que supuso el levantamiento, en julio pasado, de la ley marcial que regía a los nacionalistas chinos desde 1949. Aunque nada ha trascendidci sobre la posibilidad de un diálogo entre los dos Gobiernos, este paso, largamente esperado, abre una nueva etapa en las relacienes entre China -país con el que Taiwan se mantiene práctica nente en estado de guerra y al que pretende liberar- y la "Isla rebelde".

El primer ministro, Yu Kuohua, restó importancia al permiso de viajar a China y dijo a los periodistas que tal vez con la visita de los nacionalistas, cuyo nivel de vida es muy superior al de los comunistas, Ios compatriotas de China se sentirán impulsados e inspirados hacia algo mejor".

Pekín, en respuesta a la decisión taiwanesa, ha solicitado, a través de un miembro no identificado del Consejo de Estado, órgano máximo del Gobierno, que Talbei permita a los habitantes de la China comunista visitar a sus familiares en la isla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de octubre de 1987