Tribuna:EL OMBUDSMANTribuna
i

Cómo lo hace el Gobierno de la Generalitat

En el editorial publicado por EL PAÍS el pasado 20 de septiembre bajo el título Comarcas y eficacia se analizaban los problemas actuales planteados por Ia improvisación y falta de consenso que acompañaron a la aprobación de la nueva ley territorial de Cataluña, que restableció linealmente la división comarcal de 1936". Este análisis del periódico es criticado por Ferran Pont i Puntigam, diputado por Convergència i Unió (CiU) en el Parlament de Cataluña: "De su lectura se desprende que el actual Gobierno de la Generalitat lo hace todo mal. Como el año próximo habrá elecciones, veremos lo que piensan realmente los catalanes de su Gobierno".Ferran Pont, más que referirse a la discrepancia política, alude al tratamiento que da el editorial a los resultados de la consulta hecha a todos los Ayuntamientos catalanes sobre su adscripción comarcal: "El editorial no cita los siguientes datos objetivos: sólo un 10% de los Ayuntamientos se ha manifestado contra la comarca asignada en 1936 y ratificada ahora por el Parlament. En este 10% hay varios que no se oponen a la división en general, sino que, por su condición de municipios-frontera, lo que quieren es cambiar de comarca. Del conjunto de las 38 marcas, únicamente dos (el Barcelonés y el Baix Llobregat) se oponen en su conjunto a la constitución de su demarcación. Puede afirmarse, pues, que un 95% de las comarcas está de acuerdo".

"El Barcelonés", concluye el diputado, "representa un 42% de la población catalana, pero sólo un 0,5% de la superficie. Su voto negativo tiene peso importante, pero no puede olvidarse que la división comarcal afecta a toda Cataluña. El voto de Barcelona, que tiene un 30% de la población, difícilmente puede imputarse en bloque a la oposición al planteamiento de su comarca, teniendo en cuenta la composición equilibrada de sus representantes políticos. Duele que la ponderación y el equilibrio que tantas veces demuestran los editoriales de EL PAÍS no hayan presidido el editorial que cito".

El equipo editorial de EL PAÍS considera que no hay novedades en los datos que expone Ferrant Pont, recogidos por el periódico y expuestos puntualmente, a través de diversas informaciones de otros dirigentes de CiU, como por ejemplo Miquel Roca, y añade: "Pero esa enumeración no invalida ninguno de los datos del editorial, y en especial el fundamental: 'Los municipios que reúnen la mitad de la población catalana han rechazado explícitamente la ubicación comarcal decidida', decíamos, y Ferran Pont viene a confirmarlo al reconocer que las dos comarcas más pobladas -el Barcelonés y el Baix Llobregat-, que por sí solas ya suponen la mitad de la población catalana, rechazan la parte que les toca de la división comarcal. Al hablar del número de municipios, Pont ofrece una estadística que equipara, por ejemplo, el rechazo de una ciudad, como Barcelona, con la aceptación formulada por otra localidad, que también es una, que podría ser Figuerola del Camp (con 203 habitantes). Al referirse al número de comarcas parece considerar de igual peso político a las amplias y despobladas del interior y a las costeras, que reúnen a la mayor parte de los ciudadanos catalanes'.

"Independientemente de que todos los datos expuestos en el editorial son ciertos -en Cataluña se reclama la creación de hasta 13 o 14 comarcas más, hay disputas sobre la capitalidad de varias áreas, etcétera- y de que reiteramos las opiniones que expresa, llama la atención la manera en que Ferran Pont utiliza la pluralidad del voto en la ciudad de Barcelona cuando eso no lo ha tenido en cuenta al referirse al resto de Cataluña, dando por bueno que allí la decisión de las fuerzas mayoritarias representa sin fisuras a toda la población".

Cultura asturiana

Un infatigable y ardoroso defensor de la cultura asturiana, Ramón Sordo Sotres, nos escribe quejoso desde la asturiana localidad de Llanes y acompaña su carta con abundante documentación. La lectura de un artículo viajero de Fernando Granda, La ruta turística por el concejo de Llanes, publicado en la sección de Ocio el pasado día 20 de septiembre, ha molestado a este lector: "El artículo está plagado de errores que impiden al lector conocer con precisión la realidad cultural de mi comarca. No culpo al periodista, que supongo se habrá confundido por culpa de una tenaz política oficial consistente en convertir Asturias en una segunda Castilla, que sólo conserve unos pocos rasgos asturianos mezclados y falseados".

En defensa de la toponimia autóctona, Sordo considera que el redactor ha incurrido en las siguientes equivocaciones: "La montaña más famosa de Asturias no se llama Naranjo de Bulnes, sino el Picu Urriellu. Naranjo de Bulnes es un nombre espurio introducido en 1855 por el geógrafo alemán Ludwig, Wilhelm Schultz y divulgado desde entonces por asturianos que siempre escribieron distinto de lo que hablamos los habitantes de Asturias. Entre otros errores, de los que no culpo al articulista sino a la política oficial asturiana, destaca el nombrar Vivaño, Cardoso, Barro, Niembro y Celorio; estos pueblos no existen, sino que se llaman Vibañu, Cardosu, Barru, Niembru y Celoriu. Si al emplear la frase 'fabes con jabaIí' se quiere nombrar en asturiano a las alubias, se ha de saber que en Asturias a estas leguminosas se les llama 'jabas', 'jabes', 'jades', 'fabes', 'fabis' y 'fabas', entre otras palabras. En todos los, pueblos y villas de mi concejo se dice 'jabas', no 'fabes".

Fernando Granda, por su parte, reconoce la polémica que existe para denominar al monte Urriello o Naranjo de Bulnes: "Yo soy partidario del primer nombre, más acorde con el lenguaje de los que viven a su vera, pero también aplico el segundo, pues alguna vez, desde tierras,de Cabrales, lo he visto, en atardeceres de septiembre, en un tono anaranjado, base del segundo argumento, que es el. que se indicalba en el artículo como digno de ver. Respecto a si son 'fabes' o 'jabas', mi respuesta es contundente: en el, restaurante Cardoso hacen un plato al que denominan Tabes con jabalí'. He de señalar, finalmente, que soy asturiano, conozco la zona de Llanes como para presumir de ello y hace días estuve allí: ni en carreteras ni en documentos oficiales he visto Cardosu, Niembru, Vibañu, Barru o Celoriu. Defiendo la utilización del bable o del asturiano, pero no que cada uno quiera hacer su idioma particular y obligar a que los demás lo usen".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 03 de octubre de 1987.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50