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La nacionalización bancaria en Perú se convierte en ley

La Cámara de Diputados peruana aprobó en la mañana de ayer (tarde del martes en España), tras un mes y medio de aguda polémica parlamentaria, el controvertido proyecto de ley de estatización del sistema financiero privado nacional, que ha dividido al país desde que fuera anunciado por el presidente Alan García, el pasado 28 de julio.

El proyecto había sido aprobado previamente por el Senado con algunas modificaciones respecto al enviado por la Cámara de Diputados. La sesión senatorial, que duró cinco horas ininterrumpidas y que finalizó alrededor de la medianoche, terminó con la ausencia de los senadores de Izquierda Unida (IU) y del conservador Acción Popular (AP), debido a que el bloque mayoritario del partido gubernamental Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) no aceptó algunas de sus enmiendas.

La discusión en la Cámara de Diputados, que duró once horas, entre la medianoche y la mañana de ayer, tampoco estuvo libre de polémicas. Numerosos diputados oficialistas lucharon hasta el final para volver al proyecto original. En una carta, 70 de los 108 diputados oficialistas habían exigido una revisión del proyecto aprobado en el Senado, que había sido "desvirtuado", según dijeron. Tras un almuerzo entre el presidente García y el grupo parlamentario del APRA todo quedó resuelto para la aprobación, sin más obstáculos, del proyecto.

La ley recibirá ahora la sanción presidencial y será promulgada oficialmente en un acto de masas en Cuzco, la capital imperial inca, mil kilómetros al sureste de Lima, el sábado o el domingo próximos.

Resistencia física

Los cinco principales banqueros, de los diez afectados, ya hicieron pública, antes de que fuera aprobada la ley por el Senado, su intención firme de "resistir físicamente" a la intervención del Estado en sus instituciones.El presidente de la Asociación de Bancos, Francisco Pardo Mesones, comenzó a dormir en su propio banco, el Mercantil, junto a otros cinco directivos, en camas instaladas en sus despachos, bien aprovisionado y apoyados por guardias de seguridad privados. "Nadie puede entrar en nuestros bancos y el que lo haga se someterá a juicio penal", dijo Pardo. El más poderoso de los banqueros, Dionisio Romero, sin extremar los gestos de Pardo, afirmó: "No saldré voluntariamente del Banco de Crédito. Sólo lo haré por la fuerza".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de septiembre de 1987