El titular de Defensa yugoslavo acusa al partido de perder el control

Agencias

El ministro yugoslavo de Defensa, almirante Branko Mamula, lanzó en la noche del miércoles una severa advertencia a la Liga de los Comunistas de Yugoslavia (LCY), a quien ha acusado de haber perdido el control de la situación hasta el punto de que la crisis "amenaza la integridad misma del país y su sistema social".Los responsables militares yugoslavos suelen ser discretos en sus manifestaciones en público, pero en los últimos meses se han multiplicado sus declaraciones para expresar su descontento frente a la degradación de la situación en Kosovo, el fracaso de importantes proyectos económicos y los ataques de la Prensa contra el Ejército.

La situación económica y política "plantea muy graves preguntas que afectan a la seguridad del país", dijo Mamula aludiendo a las numerosas disensiones en el seno del partido. Mamula lamentó que "la LCY está lejos de poder ejercer su papel. Por el contrario, se la aparta del escenario y cada vez se la ignora más".

Según Branko Mamula, es de la unidad de los comunistas yugoslavos de lo que depende una solución al problema de Kosovo, provincia autónoma serbia poblada en un 80% por albaneses y en la que persiste una agitación nacionalista que obliga a exiliarse a miles de serbios cada año.

El Ejército, dijo el ministro de Defensa, "no carece de experiencia en materia de lucha contra las actividades nacionalistas", recordando el asesinato por un soldado albanés de cuatro militares a principios de este mes en un cuartel. Entre 1981 y 1987, 1.435 soldados de origen albanés han intentado emprender actividades subversivas, afirmó Mamula.

Pocas horas después de las declaraciones del ministro de Defensa, en la madrugada de ayer terminaba una tempestuosa reunión de la Liga de los Comunistas de Serbia, la mayor de las seis Repúblicas yugoslavas, en la que se enfrentaron los jefes de fila del sector partidario de la mano dura contra los nacionalistas albaneses de Kosovo y los moderados. La reunión decidió la expulsión del moderado Dragisa Pavlovic, hasta ahora jefe de la poderosa organización comunista de Belgrado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 24 de septiembre de 1987.

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