Color local
C. M. PERELÉTEGUI, La tarde ayer en Salamanca tuvo color local, con entusiasmo del paisanaje por los toreros de la tierra. Ayudó la corridita de Buendía, chica, disimulándose algunos con un poco de cabeza, pero sin fuerza y sin ninguna emoción. "Buena para los toreros", o sea, dejándose.
Se vio, pues, torear bien, con relajo, con buen gusto. Efectivamente. Manzanares estuvo pulcro, muy compuesto en ocasiones, pero quizá contagiado de la desesperante sosería de su primer toro, anduvo así también en el cuarto.
Niño de la Capea estuvo sobrao en los dos y Robles estuvo breve en sus dos faenas, con gusto en ambas y con sobresalto en la segunda, que inició de rodillas, dando un par de faroles de los que salió con la taleguilla rota a la altura de una nalga, no me digan ahora mismo cual.
Buendía / Manzanares, Niño de la Capea, Robles
Toros de Joaquín Buendía. Manzanares: silencio; ovación. Niño de la Capea: oreja; dos orejas. Julio Robles: oreja; dos orejas. Los dos últimos salieron a hombros. Plaza de Salamanca, 17 de septiembre. Sexta corrida de feria.
Resultó una corridita amable, distraída, sin ninguna emoción, pero que si sirvió, como parece a través de su color local, para la confraternización de los convecinos, pues ya ha tenido estimable justificación.


























































