Las retenciones en el impuesto sobre la renta bajarán un 7% u 8% de promedio desde enero

Las retenciones en nómina con vistas al impuesto sobre la renta bajarán desde enero próximo en una media del 7% u 8%, con mayor intensidad en los salarios inferiores a los dos millones de pesetas. Así se desprende del anuncio realizado ayer por el ministro de Economía y Hacienda, Carlos Solchaga, quien cifró en más de 150.000 millones de pesetas los ingresos a los que renunciará el fisco como consecuencia de la proyectada rebaja en las tarifas del impuesto para el próximo año, aplicable a la declaración de 1989. Solchaga admitió por primera vez, al trazar el cuadro macroeconómico, que inspirará los presupuestos del Estado la posibilidad de que los salarios y las pensiones de 1988 crezcan por término medio "en torno al 4%", pese a que el Gobierno mantiene el 3% como objetivo de inflación al terminar el año.

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El ministro de Economía y Hacienda informó que el Gobierno elaborará a finales de esta semana o principios de la próxima "algún tipo de respuesta general" a las posiciones expuestas por patronal y sindicatos* antes del verano, en la primera fase de las negociaciones para la concertación social.Aunque insistió en que el Consejo de Ministros todavía debe estudiar en varias reuniones el proyecto de presupuestos del Estado para 1988, Solchaga concretó "en más de 150.000 millones de pesetas" el efecto neto de la rebaja de tarifas en el IRPF, que será precedida de una disminución de las retenciones desde principios del próximo año. Esto eleverá la renta disponible de las familias y frenará la desaceleración en el aumento del consumo privado: 4% de incremento real previsto para 1987 y entre el 3% y el 4% para 1988.

Rebajas fiscales

La rebaja fiscal, "no inferior al 3% que el Gobierno mantiene como objetivo de inflación", beneficiará especialmente ("de manera considerable") a las rentas inferiores a los dos millones de pesetas, como en las dos ocasiones anteriores. Pero ahora se pretende también bajar, los tipos marginales de las rentas mayores, excepto para las que superen los 12 millones de pesetas, cuyos perceptores -el 0,1% o el 0,2% de los contribuyentes, según dijo- "pagarán más". El mínimo exento de declaración subirá más del 3%.

Según el ministro, los 150.000 millones de minoración de ingresos fiscales serán el efecto neto entre las bajadas y las subidas de tipos. Pero precisó que estas pérdidas podrán ser compatibles con un aumento total de recaudación en el IRPF o en otros impuestos durante 1988 o incluso de la presión fiscal en términos de ingresos sobre PIB, porque se tratará de compensar "la reducción de impuestos a quienes ya pagan con el aumento de recaucación derivado de quienes no pagan

Otras fuentes del Ministerio de Economía y Hacienda, además de confirmar al respecto que el Consejo de Ministros estudia el publicar en los ayuntamientos los nombres de los declarantes y quizá también si su declaración fue positiva, negativa o a devolver -en ningun caso las cantidades, como hasta 1981-, indicaron que la nueva tabla de retenciones supondrá una rebaja media del 7% u 8%. Sin embargo, la intención de centrarla en las rentas bajas podría reflejarse en que la gran mayoría de los asalariados vean elevada su nómina más del 1,5% en sus ingresos netos.

Adicionalmente, el incremento salarial que Solchaga admitió como "compatible con el objetivo de bajar la inflación al 3% lo concretó en "salarios por encima del 3% y que se negocien en torno al 4%". Esta línea se basa en la consideración de que bajar la inflación desde el 5% esperado para 1987 hasta el objetivo del 3% colocará la subida media de los precios en torno al 4%. Los otros datos del cuadro en el que el Gobierno desea basar su política económica y presupuestaria en 1988 también confirman las cifras avanzadas por este periódico (véase EL PAÍS del pasado 16 de agosto): aumentar el PIB "un mínimo del 3,5%" o entrar en la senda del 4% si se despeja el panorama internacional, crear al menos otros 200.000 empleos, basar los presupuestos en otra reducción del déficit público que contribuya a abaratar los tipos de interés, moderar el aumento real de las importaciones de bienes y servicios hasta el 10% e incrementar las exportaciones en torno al 6%.

Sobre los resultados esperados desde las últimas semanas para 1987, que acarician la posibilidad de crecer "ligeramente por encima del 4% y quizá bastante por encima" y crear cerca de 300.000 empleos, el citado cuadro entraña la esperanza en que la eventual desaceleración de los aumentos reales de la inversión (12% en 1987 y 10% el próximo) e, del consumo privado (4% en 1987 y entre el 3% y 4% en 1988) sean parcialmente compensadas por un menor efecto depresivo del sector exterior. Para el ejercicio de 1987, el Gobierno espera que las importaciones aumenten un 15% en términos reales y las exportaciones un 6%, lo que restará dos puntos del PIB al crecimiento de la demanda interna (6%).

Según Solchaga, el gasto público presupuestado, para 1988 crecerá "como el PIB" (algo más del 7,5%, de acuerdo con sus números), dentro de tres líneas: atender las demandas de gastos sociales (prioridad a los capítulos de Educación, Sanidad y Justicia), cubrir las cargas de la deuda pública y continuar la austeridad en los restantes gastos.

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