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Cuatro agentes, asesinados en Euskadi

Las acciones terroristas de ETA durante 1987 dentro del País Vasco dirigidas contra las fuerzas de seguridad del Estado han causado la muerte de dos guardias civiles y dos policías (los fallecidos ayer), así como una veintena de heridos de diversa gravedad, entre ellos miembros de las fuerzas de seguridad y personas civiles.

La explosión de una potente bomba accionada al paso de una furgoneta de las Unidades Antiterroristas Rurales (UAR) el 14 de julio en Oñati (Guipúzcoa) causó la muerte de dos de los cuatro guardias civiles que viajaban en ella, mientras que los otros dos resultaron heridos de gravedad. Este atentado fue el primero de consecuencias mortales en el País Vasco en los últimos seis meses.

EL 24 de julio pasado, siete miembros de la Guardia Civil y 13 paisanos resultaron heridos por un coche bomba que estalló en las inmediaciones del cuartel de ese cuerpo de seguridad en la localidad guipuzcoana de Éibar. Los siete guardias heridos fueron alcanzados por la onda expansiva cuando acordonaban la zona en que estaba situado el coche bomba. Según las primeras evaluaciones, los daños materiales que se produjeron en este atentado ascendieron a 60 millones de pesetas.

La explosión de un coche bomba en el barrio donostiarra de Loyola, al paso de dos furgonetas policiales, causó heridas a cuatro personas, dos de ellas miembros del Cuerpo Nacional de Policía.

La mayoría de los atentados en Navarra y el País Vasco en lo que va de año ha formado parte de la campaña de ETA contra intereses franceses. Dentro de esas acciones resulta herido leve un policía al estallar una bomba en el Banco Nacional de París en Pamplona el 21 de junio. Asimismo, un artefacto en un almacén de neumáticos concesionario de Michelín, también en Pamplona, hirió a un teniente del Cuerpo Nacional de Policía el 18 de abril.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de agosto de 1987