Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

'El Buen Pastor'

Poco después de la I Guerra Mundial, el comunista Mimara se topó con El Buen Pastor: un cáliz alejandrino de cristal con la efigie sagrada que sería su primera adquisición de valor. Nunca se separó de aquel buen pastor y siempre afirmó que le trajo suerte. Por sus dedos de hábil restaurador pasaron miles de obras de arte con las que ejerció la fábula de la lechera. Compraba barato, vendía caro y volvía a comprar barato.Al Museo Metropolitano de Nueva York le vendió en el año 1963 la cruz de marfil de San Edmundo (siglo XII) en iconografía bizantina. Hace tres años ofreció en Zagreb una exposición de arte chino ante la que desfilaron cientos de miles de yugoslavos, austriacos e italianos. Fue una de las muestras más famosas de Europa. Cuando Mimara visitó el Museo Moscovita de Artes Orientales, comentó amable: "Hay algunas piezas chinas muy interesantes".

Declaró en una ocasión haber sido muy cuidadoso con las leyes europeas del patrimonio. Por ello habría formalizado en Zúrich la compra de un ángel de Van Eyck procedente de España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de junio de 1987