El historiador Manfredo Tafuri dice que la "ingenuidad no forma parte del entorno contemporáneo"

El historiador italiano Manfredo Tafuri, que se encuentra en España para dictar conferencias en Barcelona, Madrid y Granada, habló ayer para este diario sobre distintos aspectos de la crítica histórica de la cultura y de la arquitectura en particular. Entre sus principales tesis, Tafuri señaló que "todos los lenguajes de una cultura tienen capacidad de poder". El historiador salió al paso de su reputación de pesimista y apocalíptico, aunque aseguró que "la ingenuidad no forma parte de nuestro entorno contemporáneo".

Manfredo Tafuri es una de las personalidades más relevantes de la historiografla y la crítica de la arquitectura italianas. Es catedrático de Historia de la Escuela de Arquitectura de Venecia y autor de numerosos libros, entre los que destacan La ciudad americana (1978) y Arquitectura Contemporánea (1975). Aunque su dedicación principal es la historiografía, realizó estudios de Arquitectura y se le ha encuadrado en la misma generación de destacados arquitectos italianos, como Giorgio Grassi, Aldo Rossi o Carlo Aimonino. Asimismo, entre sus influencias y afinidades cabe citar al historiador y ex alcalde de Roma, Giulio Carlo Argan."Muchas veces". dijo Tafuri, se ha atribuido a mis escritos un pesimismo que no existe; como historiador, no soy ni pesimista ni optimista, porque creo que la historia de las grandes corrientes culturales de este siglo se ha hecho ya desde perspectivas demasiado ideológicas y está llena de subjetivismos; lo que sí me interesa señalar es que en el arte del siglo XX ha existido muy frecuentemente -no siempre- un clima de utopía social que es negativo, en tanto que es utopía".

"En el mundo europeo", continuó, "se ha dado siempre la esperanza de que una gran catarsis o epifanía haga surgir un mundo de verdad y justicia, pero esto me parece empobrecedor". Para Tafuri, "un buen ejemplo es Le Corbusier. En sus escritos es demasiado ingenuo, demasiado redentor y por tanto hace quiebra en cambio, sus formas no hacen quiebra".

Campo de batalla

Manfredo Tafuri afirma que "la historia de las culturas es un campo de batalla donde diversos poderes se interrelacionan, y, muchas veces, los puntos de interrelación son también, puntos de conflicto". No obstante el historiador no cree en "la concepción de que la vanguardia siempre está a la izquierda y el conservadurismo a la derecha". Como ejemplos, cita "al arquitecto español Aizpurúa, que combinó realizaciones vanguardistas y adhesiones franquistas, pero ésto no se dio sólo en España o en Italia; podemos citar también a Drieu La Rochelle, en Francia, o al propio Heidegger en Alemania, que se sintieron atraídos por el fascismo como corriente modernizadora".Actualmente, Tafuri parece un tanto distanciado de la profesión arquitectónica y desea ser considerado sólo un historiador. "Muchos de mis libros han sido malinterpretados por los arquitectos. Los arquitectos siempre tienen necesidad de saber cuál es la nueva bandera de la seguridad conceptual para situarse ante ella; en cambio, la misión del historiador es poner en crisis todas las seguridades. Me parece lógico", añadió, "que cuando se habla del presente el historiador tienda a poner en causa este presente y destruir las barreras que se oponen a la cristalización de la realidad".

Preguntado por su aspereza para con el colectivo arquitectónico, Tafuri dijo que "siempre sin intención de generalizar, soy bastante duro con los árquitectos por su comportamiento cercano al star-system. Muchos de ellos tienden a concentrar la atención sobre sus personas y así asistimos al absurdo de que se estimula constantemente el narcisismo de ciertos arquitectos contemporáneos y al absurdo aún mayor de que de algunos grandes arquitectos del Renacimiento no existe ni una sola monografia".

El profesor Tafuri ha sido una de las voces europeas que han formulado críticas más vehementes, y al tiempo más razonadas, contra la reconstrucción de edificios relevantes en la Arquitectura contemporánea que, por una u otra razón, habían sido derribados.

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