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Vittorio Gassman, un hidalgo español en el filme que Monicelli rueda en Cáceres

Vittorio Gassman, de la mano de su amigo y director Mario Monicelli rueda en Cáceres Los pícaros, una coproducción hispano-italiana en la que también intervienen Gian Carlos Gianini, Nino Manfredi, Enrico Montesano, María Casanovas, Germán Cobos, Luisa María Armenteros, Alfonso del Real y Jesús Guzmán. La película se rueda en España hasta finales de junio.

"Italia y los italianos, España y los españoles, civilizaciones muy antiguas que tantas innovaciones han aportado al mundo, destacan sobre todo por una: lo popular. La gente tiene hambre y con inteligencia y picardía resuelven con rapidez el problema. Por eso nosotros y ustedes pertenecemos a la filosofía general de la picaresca", comenta Vittorio Gassman, refugiándose del ya tórrido sol primaveral que cae como plomo sobre el improvisado mercadillo callejero montado en la vieja plaza cacereña de San Jorge.Un poco más allá, Mario Monicelli, director de Gassman en filmes como Rufufú, Cuarto de hotel, Los desconocidos de siempre y La armada Brancaleone, se entera que Steven Spielberg también rueda en España su última película, e ironiza: "Me gustaría que Steven hiciera su película con un toque europeo y que mi obra tuviera un toque... crematístico americano", como insinuando que esos 600 millones de pesetas de esta coproducción son una insignificancia comparados con los casi 5.000 que Spielberg invierte en El imperio del Sol.

360 grados

El equipo viene de rodar por la Alberca salmantina y continuará después por Toledo, Campo de Criptana, Aranda de Duero, Valladolid e Italia, aunque será en Cáceres donde permanezca más tiempo: «Estas calles y plazas recoletas esos viejos palacios..., es mejor que en cualquier otra parte", dice Gassman, y MoniceIli asiente: "Aquí la cámara gira 360 grados sin encontrar ningún obstáculo. Una maravilla".Es la primera vez que Vittorio Gassman se aproxima a la figura de un hidalgo español, aunque piensa que en el Rufufú de Monicelli se daban muchos elementos dé la picaresca tradicional. Pasea su enorme figura de hidalgo español a lomo de un blanco corcel que pacientemente repite la toma ante la iglesia de Santa María. A su alrededor, falsos tullidos, hermosas y coloreadas campesinas, avaros mercaderes... Sus lecturas de Zorrilla, Lope de Vega y Calderón le facilitan una respuesta altiva que desde su condición de hidalgo empobrecido debe dar a un presuntuoso caballero que intercepta su camino: 'No olvide, joven", apunta el actor italiano, "que en 1941 debuté con el Don Juan de Zorrilla", lo que evidentemente se le nota a la hora de dar imagen, aunque cine matográficamente sea la primera vez, a este hidalgo español.

El rodaje de su amigo Monicelli es un alto en la actividad teatral. Después de pasear por la Europa latina las fabulaciones de Pasolini prepara un,montaje "sobre la poesía de este siglo, en el que, naturalmente, incluyo a Alberti, Neruda, Salinas...". Son ya 65 años, más de 100 filmes y últimamente un trabajo que se inclina más hacia el teatro. El joven pastor ha tenido un pequeño descuido y del improvisado corral del mercado callejero las cabras salen campando a sus anchas con destino final al micrófono de un compañero: "Esto también es picaresca".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de mayo de 1987