FERIA DE SAN ISIDRO

La clavícula le salvó la vida a Joselito

Joselito permanece internado en la clínica Nuestra Señora de Loreto y mejora de sus heridas, aunque continúa la gravedad, según manifestaba anoche su apoderado Enrique Martín Arranz. "El gran susto ya pasó", decía Arranz, "pero aún estamos todos conmocionados, porque siempre ha sido un torero muy seguro y en cambio, en esta ocasión, la muerte le ha rondado cerca. Gracias a que el derrote le alcanzó primero la clavícula, que amortiguó el golpe, pues seguramente le salvó la vida".La herida del cuello se calcula que puede curar en unos 15 ó 20 días, mientras que para la fractura de clavícula que padece habrá que esperar dos meses. Martín Arranz asegura que se esperará al completo restablecimiento del torero: "Es absolutamente necesario tener paciencia, por dos motivos fundamentales: uno, de índole humano, ya que el muchacho tiene que ponerse bien del todo, pues su saludad es lo más importante; otro de carácter profesional, ya que una precipitación podría malograr a una figura del toreo".

A causa de este percance Joselito pierde unas 20 corridas; entre otras, dos en la feria de San Isidro, que son las más importantes, y la de Beneficencia, que se estaba negociando con la Comunidad de Madrid, para torearla mano a mano con Ortega Cano. Sin embargo hay posibilidad de que toree la corrida de la Prensa. Martín Arranz no lo descarta: "Podría ser esa su reaparición ¿verdad?". De momento, queda la imprevista pausa en una temporada que se presenta crucial para el futuro de Joselito futuro como torero. Pero también es, esta, prueba de fuego, ya que el joven matador no había sufrido ninguna cornada.

"De cogidas habíamos hablado mucho José y yo", dice Martín Arranz. "Sabíamos que antes o después se habrían de producir, porque en el oficio de torero tarde o temprano llega la cornada. Es decir, que el muchacho estaba mentalizado y el percance del viernes lo ha asumido muy bien, con mucha profesionalidad. José analiza las causas y cree que no hubo error suyo sino un extraño del toro. Ahora mismo está deseando curarse para salir a torear".

En la tarde de ayer Joselito sufrió un proceso febril, que remitió a las pocas horas. Los médicos decidieron prohibir las visitas, que no pararon de producirse desde que ingresó en la clínica. Antonio Ordóñez telefoneaba desde Sevilla a las ocho de la mañana para interesarse por el torero, y fueron a visitarle, entre otros, Paco Camino, Diego Puerta, Lucio Sandín, Manolo Vázquez. El presidente de la corrida del viernes, Tomás Tejero, lamentaba que se hubiera visto precisado a ordenar la salida del sobrero, que causó la cogida. El ganadero, Manuel Rueda, lloró cuando estuvo hablando con Joselito en la clínica.

Tal como se produjo la cogida, la clavícula pudo haberle salvado la vida a Joselito. Martín Arranz, que presenció el percance desde el callejón del coso, es de la misma opinión: "Tal como yo lo vi, y tal como tiene las erosiones y heridas en el cuerpo, el derrote del toro resultó amortiguado por la clavícula y cuando el pitón llegó al cuello había perdido su fuerza inicial. Desde luego, si le alcanza allí de lleno, no sé que hubiera ocurrido...". Y añade: "La fractura de clavícula es grande, por dos sitios, y al parecer hay también algunas esquirlas, pero dentro de la desgracia ha habido suerte, porque estoy convencido de que le ha salvado la vida".

El apoderado del torero se queja, al propio tiempo, del tamaño de los toros que se lidian en Las Ventas pues, según su opinión, con tanta envergadura no se pueden torear. Es un parecer discutible. Al toro que cogió a Joselito, Curro Vázquez le cortó una oreja.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 16 de mayo de 1987.