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Exposición sobre Rubinstein en España con motivo del centenario de su nacimiento

El centenario del nacimiento de Arthur Rubinstein ha servido de motivo para la realización de una exposición que intenta no sólo recoger documentos y testimonios de la relación de este intérprete con España, sino crear a partir de estos recuerdos un acercamiento a la época y los artistas con los que tuvo relación y a la vez conformar el retrato de la personalidad que aún hoy resulta cautivadora. La exposición ha sido organizada por el IX Concurso de Piano de Santander con el patrocinio de la fundación Isaac Albéniz y se encuentra abierta al público en la Fundación Santillana.

La exposición inaugurada ayer en la fundación Santillana, de Madrid, es como un gran rompecabezas que reúne manuscritos, dedicatorias, autógrafos y fotografías que siguen la huella dejada por Arthur Rubinstein a su paso por España.A través de esos papeles amarillentos, dispersos durante años en manos de quienes los conservan como recuerdo, cualquier admirador de la virtud de este gran pianista puede tener la sensación de hurgar por un momento en su personal cajón de los recuerdos. Es posible incluso que el propio Rubinstein -poco dado durante su vida a la recopilación de papeles y documentos- llegara a sentir ante esta muestra una emoción difícil de describir. Rubinstein fue un amante del instante y del momento presente; ésta es una exposición di un tiempo perdido y recobrado.

En la muestra se presentan también un par de dibujos de Picasso, quien mantuvo una estrecha amistad con Rubinstein, así como programas de sus, conciertos en España, discos y libros sobre él. Un enorme bagaje de recuerdos extendido entre vidrieras que se complementa con la posibilidad de escuchar constantemente mediante auriculares algunas de las principales piezas del repertorio de Rubinstein. Las audiciones presentan un programa de obras de Chopin y otro de autores españoles con piezas de Albéniz, Granados, Falla y Mompou.

Rubinstein fue en muchas ocasiones el difusor de la obra de autores españoles en otros países, así cómo el introductor de autores contemporáneos extranjeros en España. La exposición muestra también algunas páginas autógrafas de partituras de Albéniz, Falla y Mompou.

En otra sala se exhiben de forma ininterrumpida grabaciones en vídeo entre las que figuran películas de François Reichenbach sobre Rubinstein en diversos momentos de su carrera, grabaciones de conciertos y entrevistas con el intérprete.

Itinerario

La exposición que se presenta actualmente en Madrid recorrerá luego diversas ciudades españolas. Irá primero a Bilbao y después a Granada, Santander, San Sebastián, La Coruña, Sevilla y Barcelona, para terminar su recorrido en Londres.

El escultor Gerardo Rueda ha realizado una obra conmemorativa de este centenario, de la que se harán 100 copias numeradas para su venta al público.

A lo largo de este año se desarrollará un programa de conciertos organizado también por el IX Concurso de Piano de Santander y la fundación Isaac Albéniz, en homenaje a Rubinstein. El ciclo será inaugurado por Alicia Larrocha, que actuará en el Teatro Real de Madrid el 2 de junio.

Los organizadores de esta exposición encargaron además a 21 compositores españoles una obra para piano en homenaje a Rubinstein bajo el título de Una página para Rubinstein, que será estrenada en tres conciertos después del concurso de piano de Santander. El catálogo de la exposición incluye las partituras de las composiciones.

"Los churros, estupendos"

Arthur Rubinstein tuvo un prolongado, intermitente e íntimo contacto con España. En la exposición figuran varias dedicatorias y cartas escritas por el pianista en perfecto castellano. En una de ellas, destinada a la familia Bertrand, de Barcelona, en la que agradece las atenciones que le brindaron, se lee: "Los churros, estupendos. Mil gracias y un fuerte abrazo. Arturo".Rubinstein cuenta en sus memorias que su deseo de conocer y vivir en este país nació durante su juventud, cuando estudiaba en Berlín con el profesor de piano mallorquín Miquel Capllonch. Vino por primera vez en 1915 para tomar parte en los conciertos del Gran Casino de San Sebastián e hizo su presentación en Madrid en 1916. Después del éxito de estas presentaciones actuó en diversas ciudades españolas, en las que fue siempre ovacionado. La repercusión de sus actuaciones en España sirvió de aval para las posteriores giras de Rubinstein por todo el mundo.

Entre 1920 y 1923 estrena en Nueva York, París, Londres, Madrid y Barcelona la Fantasía bética, una obra que él mismo había encargado a Falla. Suspendió sus visitas a España entre 1936 y 1956.

Rubinstein, de origen judío, nació en Lodz (cerca de Varsovia), vivió muchos años en París y adquirió la nacionalidad norteamericana. Este hombre de mundo manifestó, sin embargo, en diversas oportunidades que España era su segunda patria, y fue en Marbella donde pasó sus últimos años y escribió sus memorias. La muerte le sorprendió en Ginebra a los 95 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de mayo de 1987

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