La loca carrera hacia el lenguaje

Suele decirse que esta es una generación fría. Esto queda desmentido después de ver a La Dux. Este dúo respira en todo su .trabajo una entrega ejemplar y, sobre todo -lo más meritorio artísticamente-, una honesta búsqueda de lenguaje, tratando la danza sólo como vehículo, casi como tránsito a un vuelco personal sobre la escena.Hay en su organización, que no es nada caótica, a pesar de lo que podía parecer a primera vista, un control estricto del paso estático. La comunicación entre' las bailarinas en escena está -dada por sutiles desencúentros, que parecen relatar el accidente que las hizo relacionar sus maneras de hacer danza. Las películas mantienen un tono úndergruond muy a propósito. Es una especie de artepovera que, cuando hacen cosas al unísino, deja ver en seguida la fuerte independencia e individualidad de sus personalidades.
La Dux
Corre, quefem tard. Coreografía y danza: María Muñoz y María Antonía Oliver; coordinación: Agustín.García;música: Stephen Kent; filmes: La Dux y Joan,Bayó. Sala Olimpia, Madrid. 6 de mayo.
Sus solos son un acto efflocionado de reconversión del hastío, son encuentros dolorosos con el propio cuerpo, como si rogaran una caricia al aire.


























































