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Crítica:CANCIÓN

El alma de la 'bossa'

Ha sido todo un acierto traer a Carlos Lyra. Porque, a pesar de no tener la fama que merece, se trata de uno de los indiscutibles de la bossa nova.El carioca presentó un espectáculo sin estridencias, la dificil sencillez de un movimiento musical que se haría famoso en el mundo entero.

Con una perfecta coherencia entre el fondo y la forma, se fue desarrollando el recorrido didáctico por la bossa y sus diferentes matices.

Compositor más que intérprete, como él mismo confiesa, Carlos Lyra fue desgranando, entre amenas explicaciones y traducciones de algunas letras, sus hermosas melodías.

Una docena de temas como Vocé e Eu, Minha namorada o la sobrecogedora Marcha da quarta-feira de cinzas. Canciones que tienen que colmar al más exigente de los oyentes. Y como propina, "ya que ustedes parecen tan receptivos, me arriesgo", una composición sobre un texto de Lope de Vega.

Ahora Brasil

Ciclo 'Ahora Brasil'. Carlos Lyra y Toquinho. Carlos Lyra, voz y guitarra. Toquinho y su grupo: Toquinho, voz y guitarra; Luis Lopes, teclados; Iván Sabíno, bajo; Mutinho, batería; Adi y Consiglia, voces. Teatro Alcalá Palace. Madrid, 23 de abril.

Si en una actuación se ofrece al público aquello que esperaba y deseaba oír, es lógico que no se sienta defraudado.

Eso mismo hizo Toquinho, que, como señaló Carlos Lyra, pertenece a la generación de hijos de la bossa nova.

Su actuación, muy profesional, con todos los detalles bajo control, enlazando muchas de las canciones para no perder el ritmo, levantó fuertes aplausos.

Los espectadores vibraron al reconocer las primeras notas de temas tan populares por estos lares como Tarde en Itapoä, el inevitable Manhú de carnaval o Qué maravilha, su primer éxito compuesto con Jorge Ben.

Ya con Acuarela, cantada en castellano y portugués, la ovación fue atronadora.

"Vinicius, saravah!"

A lo largo del concierto, Toquinho demostró ser un extraordinario tañidor de cuerdas. Lo mismo cuando se marcó unas canciones de los Beatles que interpretando Barcelona, posible preludio a una anunciada colaboración con Paco de Lucía.También tuvo palabras de agradecimiento para todos los que le ayudaron a crecer musicalmente y aseguró que estaban presentes en la sala.

Mencionó bastantes nombres, para terminar enviando un abrazo, "allá donde esté", a su viejo compañero de camino, el desaparecido Vinicius de Moraes. Pero sin tristeza, un recuerdo alegre, como le hubiese gustado al poeta: "Vinicius, saravah!'. El público, encantado, se apuntó al homenaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de abril de 1987