José Ángel Valente comienza a coordinar en Almería un seminario sobre la posmodernidad

El encuentro, de duración indefinida, busca el sentido del término

Cuando hace dos años el poeta José Angel Valente visitó España percibió que un término machacón de nuevo cuño pretendía calificar ciertos cambios de actitudes, de indumentaria, de sentimiento estético o de ademanes sociales. Era lo posmoderno, una palabra inconcreta sobre la que apenas se había teorizado. Valente, al calor de la crítica contra la modernidad, coordina ahora un seminario de duración indefinida en Almería con el ánimo de tantear qué es eso del posmodernismo. Las tres primeras intervenciones, la pasada semana, no lograron dar significado concreto a este término finisecular y acaso milenarista.

El propio Valente inauguró el primer ciclo de conferencias el miércoles último, un día ventoso y con nublos en una Almería ajena a los gustos indumentarios y estéticos que en las grandes urbes se etiquetan de posmodernos. En el auditorio, el ropaje más atrabiliario fue la americana. Nada de aretes enormes, gabardinas arrugadas, creadores desafiantes o peinados esculturales. La nueva estética no descolló.Los asistentes tampoco eran excesivamente jóvenes, casi todos con los 40 cumplidos. En cambio, las tertulias con los conferenciantes sí animaron a casi todos a dar su opinión sobre la posmodernidad, ese fenómeno descrito por Valente como "el espacio crítico que nos separa de la modernidad".

Para Valente, que reside a temporadas en Almería, el proyecto de la modernidad ha fracasado y con él las grandes filosofías de redención histórica que lo sustentaron, desde Hegel a Marx.

Tras la aniquilación de los fascismos y la neutralización de los "socialismos reales", "el horizonte político lo han totalizado las socialdemocracias", un pensamiento político conformista y de gran éxito "como lo demostraría, en el caso de este país, la rápida adaptación involucionista del partido en el poder". Para Valente, en este horizonte ambiguo, donde convergen las críticas contra las pobres ruinas de lo moderno, es donde puede constituirse el posmodernismo.

La filosofía de rebelión contra el conformismo modernista la basa principalmente Valente en el pensamiento de Walter Benjamin, filósofo adscrito a la Escuela de Francfort. Todo ello a las puertas del fin del milenio, que, como en casos anteriores, trae consigo un sentimiento de catástrofe -la aniquilación nuclear- y una plaga morbosa -el SIDA.

Del nuevo movimiento, del que incluso se duda que exista, Valente opina que puede ser una serie de tanteos inconcretos o que, asumido sólo como sentimiento estético, acabe en involucionismo político. Las dudas no pudo despejarlas ninguno de los intervinientes y sólo dejaron el portillo de la reflexión abierto.

Redención

Para el filósofo Antonio Campillo, las grandes filosofías de la historia que auparon lo moderno no renunciaron a la redención ni a cierto cielo terrenal donde los signos, más que de fe, serían palpables y objetivos. Ahora, sin embargo, "no podemos esperar a que un lejano futuro nos colme nuestros anhelos". "Donde hay un cielo que esperar, siempre hay una iglesia que administra y un infierno que condena". Las promesas sociales del modernismo han acabado como el rosario de la aurora.Según Campillo, profesor de la universidad de Murcia, la necesidad de utilizar conceptos posmodernos viene dada porque el hombre considera significativa su condición temporal, una idea ésta sobre la que también descansó el modernismo. Esto es, que entre modernismo y posmodernismo "no hay un diferencia significativa". Campillo propuso la idea de variación de lo moderno, no de revolución contra él.

Una variación que, al contrario que las corrientes de pensamiento teleológicas (con el fin programado por anticipado), "no nos redime, pero significa que nos deshacemos" de la idea de un futuro celestial.

El ciclo lo cerró José García Leal, profesor de la universidad de Granada, que habló sobre la conciencia estética a comienzos de siglo. El seminario está abierto a todos los interesados, previo envío de un proyecto de trabajo. Lo posmoderno, sea lo que sea, aguarda.

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