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Los militares se preocupan por los retrasos en la compra de armas

Los mandos de los tres ejércitos se han mostrado preocupados en los últimos meses por el retraso que mantiene el Ministerio de Defensa en la adopción de decisiones encaminadas a la compra de importantes sistemas de armas que determinarán el futuro más inmediato de las fuenzas operativas, especialmente en el Ejército de Tierra. El retraso más evidente se registra en la elección del futuro carro de combate para el Ejército de Tierra, decisión que inicialmente estaba prevista para 1984.A comienzos de la anterior legislatura, el Gobierno decidió iniciar los trabajos para fabricar en España un carro de combate nacional -los actuales son de origen francés y estadounidense-, que se denominó Lince. Para ello, se realizaron contactos con firmas extranjeras -de la República Federal de Alemania, Italia, EE UU y Francia- para la adquisición de tecnologías. Hoy, sin embargo, aún no se ha alcanzado acuerdo alguno, fundamentalmente por el fuerte desembolso económico -más de 200.000 millones de pesetas- que supondría la operación.

Los mandos del Ejército han señalado en varias ocasiones que, con el fin de poder sustituir cuanto antes los viejos carros que tiene el Ejército -algunos procedentes de la guerra de Corea-, sería necesario adquirir directamente algunos en el exterior y, paralelamente, fabricar otros en España bajo licencia, como se hace ahora con los AMX-30 de origen francés. En Defensa, en cambio, sostienen que el desarrollo de un carro propio aportará a España nuevas tecnologías que en el futuro harán posible que nuestro país pueda participar en proyectos europeos conjuntos.

Defensa también ha retrasado la compra de misiles antiaéreos portátiles, prevista inicialmente para el otoño pasado. En los últimos meses se han adquirido nueve torpedos franceses (3.400 millones de pesetas) para la Armada y equipos de comunicaciones para el Ejército de Tierra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de diciembre de 1986