Editorial:
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Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Viejas amistades

MIJAIL GORBACHOV ha dedicado a la India su primer viaje a un país de Asia y, en general, a un país del Tercer Mundo. Ello responde a una tradición ya antigua de la diplomacia soviética, en la que la cooperación estrecha con la India, plasmada en el tratado de amistad de 1971, ha ocupado un lugar privilegiado. Gracias a esta relación con la URS S, la India obtiene un respaldo esencial en su rivalidad con Pakistán, siempre al borde de eventuales conflictos, y un factor de seguridad ante los permanentes problemas o incidentes en su frontera con China. Al mismo tiempo, la ayuda económica de la URSS ha contribuido al despegue industrial de la India, sobre todo en su primera etapa. El viaje de Gorbachov se inscribe en un esfuerzo del nuevo líder del Kremlin por relanzar una política con vistas a Asia, cuyas líneas maestras fueron trazadas en su discurso de VIadivostok en julio pasado. La mayor parte del territorio soviético se encuentra en el continente asiático, y la URSS quiere estar presente, como gran potencia, en la zona de Asia y del Pacífico, cuyo peso crece día a día en la política mundial.Gorbachov y su esposa han sido objeto de una acogida entusiasta, con muchas sonrisas y muchas flores. Además de eso, los documentos firmados por los dos dirigentes en pro del desarme nuclear tienen una trascendencia internacional en la que se expresa la aspiración de numerosos países de la Tierra. Los acuerdos económicos y la concesión de un importante crédito soviético corresponden asimismo al fortalecimiento de unas relaciones que no han sufrido quebranto serio durante muchos años. Eso le ha costado a la India el distanciamiento de otros países del Tercer Mundo por la levedad de sus críticas ante la invasión soviética en Afganistán y la de los vietnamitas en Camboya.

Sería erróneo, sin embargo, atribuir el viaje del líder de la URSS al simple objetivo de consolidar una amistad sin problemas. Los problemas existen. En los últimos tiempos, hechos de diversa naturaleza han introducido al menos matices en la concordancia de las políticas de Moscú y Nueva Delhi. Por un lado, han surgido inquietudes en la India ante la evolución de la política asiática de Moscú. Un discurso como el de Vladivostok, enfocado sobre todo a mejorar el clima entre Moscú y Pekín, preocupó en Delhi. De hecho, no debe tenerse por accidental que en las palabras pronunciadas por Gorbachov en su viaje se enfatizara el compromiso soviético de ayudar a la India ante cualquier amenaza. Pero Moscú da una prioridad clarísima a su objetivo de normalizar las relaciones con China.

Otro punto de discrepancia ha sido la posición de Rajiv Gandhi, contraria a la idea soviética de poner en marcha un sistema de seguridad asiática semejante al de Helsinki para Europa. Ello constituye un nuevo fracaso para la URSS, ya que esa idea tampoco es apoyada por China, ni por Japón, ni por los países de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN). La realidad es que en Asia existen condiciones previas que se llaman Afganistán, Camboya, islas Kuriles y otros, que levantan obstáculos serios frente a ese proyecto.

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La ayuda militar de EE UU a Pakistán ha sido siempre motivo de disgusto en Nueva Delhi; pero esa reacción se ha convertido en inquietud e indignación a causa de la decisión norteamericana de venderle aviones AWACS a Pakistán, que pueden servir para espiar amplias zonas del territorio indio. Esa venta por parte de EE UU ha contribuido a crear un coyuntura doblemente favorable para el viaje triunfal de Gorbachov.

Por otra parte, entorpece la tendencia que se viene manifestando en la política india a intensificar las relaciones con Occidente en diversos terrenos. Una novedad en la orientación de Rajiv Gandhi desde su acceso al poder ha sido su disposición a liberalizar la economía y su inclinación a acelerar el desarrollo tecnológico, para lo cual juzga imprescindible estrechar la cooperación con EE UU y con otros países occidentales. Sin sacrificar las relaciones con Moscú, pero dando una mayor apertura y flexibilidad a la posición internacional de la India.

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