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'Shashniki' o 'Chastniki

Pilar Bonet

Una crónica deficiencia en el sector de los servicios y la persistencia de carencias básicas en productos agrícolas e industriales, aireadas ahora a bombo y platillo por la Prensa, han engendrado en la Unión Soviética una economía paralela, en la que trabajan al menos 20 millones de personas, según datos que fueron proporcionados por el periódico gubernamental Izveztia en el año 1985.

Los shabashniki o chastniki, como se les llama a quienes trabajan ilegalmente en el sector privado clandestino, escapan al control fiscal y penal, a pesar de que el pasado mes de julio entrara en vigor un deslabazado decreto contra los "ingresos no procedentes del trabajo". El decreto, cuyo objetivo era acabar con la especulación, ha resultado ser ya un fracaso reconocido públicamente.

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"Lamentablemente, entre los que quedaron afectados por el nuevo decreto figuraron también personas que tenían el derecho de dedicarse a las actividades laborales individuales", escribía el semanario Novedades de Moscú en su último número, refiriéndose a un documento considerado como "antírreformista" y procedente de uno de los sectores más conservadores de la dirección política.

"Un acto unilateral, que sólo prohibía determinadas actividades, inevitablemente condujo a los excesos en su aplicación", señalaba el semanario citado de forma insólita, revelando así las tensiones existentes en la determinación de la política económica en la URSS.

En un reciente artículo publicado por la académico de Novosibirsk Tatiana Zaslavskaia, en la revista teórica del partido Komunist, la prestigiosa economista defiende que se remunere más en el sector individual que en el estatal, dado el riesgo económico, la iniciativa personal y el no requerimiento de inversión de capital por parte del Estado.

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Zaslavskaia llama la atención, sin embargo, sobre la "excesiva disparidad de los ingresos" que podría llevar a la formación de un "estrato social caracterizado por una "participación desproporcionadamente amplia en la riqueza social en comparación con otros grupos de la clase trbajadora". Como solución, Zaslavskaia, que se hizo famosa en occidente por su informe sobre la necesidad de reformas filtradas en tiempos del líder fallecido Yuri Andropov, recomienda el uso de los impuestos progresivos sobre los ingresos.

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Sobre la firma

Pilar Bonet
Es periodista y analista. Durante 34 años fue corresponsal de EL PAÍS en la URSS, Rusia y espacio postsoviético.

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