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La salida de los ciudadanos soviéticos al extranjero, regulada por decreto

Un nuevo decreto que enumera las categorías de ciudadanos soviéticos privados del derecho de salir al extranjero ha causado preocupación entre los otkazniks, las personas que han visto denegada su petición de emigrar de la URSS. El decreto, que entra en vigor a principios del año próximo, regula jurídicamente una situación que hasta ahora se ha supeditado en gran parte a disposiciones secretas, pero no supone de entrada una liberalización.

Medios diplomáticos occidentales señalan que el decreto, complemento de una disposición publicada en 1970, contiene puntos de gran vaguedad susceptibles de una interpretación arbitraria. Se trata, sin embargo, de un texto de referencia para las decisiones administrativas sobre la reunificación. de familias. En él, la URSS proporciona una definición de parentesco próximo, al señalar que las peticiones de abandonar el país para reunirse con la familia se examinan cuando se trata de esposos, padres, hijos, hermanos o ex cónyuge en el caso de tener hijos comunes.La relación entre nietos y abuelos queda fuera, aunque el decreto establece que pueden considerarse otros parentescos, si quien desea marcharse no tiene otros miembros de su familia en la URSS.

El documento establece plazos concretos de respuesta oficial a las peticiones de salida, que van desde los tres días para quienes se desplazan temporalmente por grave enfermedad o defunción de un familiar hasta los seis meses para quienes quieren emigrar definitivam ente, siendo el plazo habitual de un mes "como norma" para los viajes temporales y de "no más de un mes" para la emigración definitiva.

La salida de la URSS "no se permite" o "puede no permitirse" en una larga y ambigua lista de situaciones que incluyen desde la posesión de secretos de Estado hasta el "mantenimiento del orden público, la salud y la moralidad de la población". Los poseedores de secretos u "otros motivos que afectan a la, seguridad del Estado" no pueden salir de la URSS hasta "que prescriba la validez de las circunstancias que impiden la salida".

En opinión de medios otkaznik, esta formulación es truculenta, ya que la prescripción de los diferentes tipos de secretos de la Administración soviética no es del dominio público. Sucede en muchos casos, dicen, que quienes ven reiteradamente denegada su solicitud de emigración no reciben ninguna indicación sobre la duración de su espera. El trabajo en empresas relacionadas con la defensa o sectores estratégicos de la economía lleva consigo la firma de documentos que impiden relacionarse con extranjeros y también salir del país.

Lo mismo sucede con el servicio militar en determinadas circunstancias, pero la regla no es aplicable en la totalidad de los casos.

La reunificación de familias está recogida en el acta final de Helsinki. A este punto se han acogido los soviéticos de origen hebreo, cuya emigración alcanzó un tope de algo más de 51.000 personas en 1979. Medios disidentes estiman que un total de 400.000 personas quieren dejar el país.

La solicitud de emigración puede ser denegada si ésta "va en detrimento de los derechos e intereses legales de otros ciudada nos", si quienes quieren irse tienen pendientes responsabilidades penales y también en función de la personalidad de quien invita en el extranjero. Temporalmente, los ciudadanos soviéticos residentes en el extranjero -cuyo pasaporte especial les segrega de sus compatriotas residentes en la URSS- pueden ver denegada su visita a la URSS cuando ello sea "necesario para garantizar la seguridad del Estado, el mantenimiento del orden público, la salud y la moralidad de la población, la defensa de los derechos e intereses legales de los ciudadanos soviéticos y otras personas".

La URSS ha iniciado en lo últimos tiempos una ofensiva propagandística en el campo de la emigración. Hace poco, la televisión mostró una película norteamericana sobre la vida de los emigrantes soviéticos en Estados Unidos. Moscú ha aireado los 16 casos de antiguos emigrantes soviéticos que han regresado a la URSS tras haber vivido en EE UU. Una familia de cinco personas, pertenecientes a este contingente, ha expresado su deseo de regresar a Nueva Jersey (EE UU), tras haber pasado cuatro días en su patria de origen después de 10 años de ausencia.

Se reúne el Soviet Supremo

Por otra parte, hoy comienza la sesión de otoño del Soviet Supremo de la URSS (Parlamento formal compuesto por dos cámaras y un total de 1.500 diputados). El Soviet Supremo, que aprobará el presupuesto para 1987, debatirá una ley sobre el trabajo individual de la que se espera -en una medida no determinada- la autorización de pequeños negocios familiares en el sector servicios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de noviembre de 1986