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Tribuna:LOS ÚLTIMOS SUCESOS EN EL PAÍS VASCO

Euskadi tiene remedio

JUAN MARIA BANDRÉSNo acaban los sobresaltos en Euskadi. En el plazo de poco más de un mes fue asesinada por ETA la ex militante reinsertada María Dolores Cataráin Yoyes; un industrial, notorio militante del PNV, fue secuestrado por la organización terrorista, y esta misma banda armada asesina en pleno San Sebastián a tres miembros de una familia. Aun así, piensa el articulista, Euskadi tiene remedio.

ETA significa Euskadi Ta Askatasuna, es decir, Euskadi y Libertad. Por Euskadi y por la libertad -por la libertad de todos- somos muchos los que combatimos durante los años de dictadura y de opresión, y seguimos luchando, con mayor esfuerzo si cabe, desde la transición democrática. Por eso tenía razón un antiguo poli-mili cuando en Ordizia, el otro día, en el homenaje a Yoyes, dijo que ETA se disolvió en 1982; ahora sólo quedan los milis.Gabriel Jackson escribe en el diccionario de historia del siglo XX de Alan Palmer, refiriéndose a ETA: "De 1976 a 1980 inició una escalada de la violencia alegando que la restauración de la monarquía constitucional no había puesto fin a las numerosas opresiones que motivaron el nacimiento de la organización. Sucesivas escisiones y enfrentamientos han erosionado tanto su capacidad organizativa como su fuerza de atracción".

Sin embargo, en Euskadi los sobresaltos no cesan. En muy pocos días los milis asesinaron a Yoyes (yo recomiendo, por cierto, la lectura de la parte publicada de su diario), secuestran a un industrial notorio militante del PNV, destrozan las instalaciones de una modesta sociedad anónima laboral con el pretexto de que importa productos extranjeros, colocan dos o tres bombas para celebrar el aniversario del estatuto y el llamamiento a, la paz de los obispos vascos, y para culminar la conmemoración, riegan el bulevar donostiárra de sangre inocente y demócrata: tres personas muertas y un montón de heridos de diversa gravedad.

Y todo esto todavía podría comprenderse en el contexto de la insania terrorista. Lo que la gente normal ya no entiende es que el mismo, día iniles de personas se congreguen pidiendo la negociación no sé si milis-Gobierno español o milis-Ejército español. Y que lo hagan bajo lemas como "Comando España, dales más caña" o que al llegar los autobuses de manifestantes a San Sebastián, a pocos metros del Gobierno Militar, donde discurre el duelo por la muerte de tres inocentes, haya quienes griten: "Señor gobernador, excelenté Goma 2".

Entre nosotros hay muchos convencidos de que una parte de nuestro pueblo ha perdido la capacidad de pensar. Y una buena parte de nuestra gente experimenta la sensación de profunda vergüenza porque -todo hay que decirlo- esa multitud vociferante no ha sido catapultada aquí desde otra galaxia. Entre ellos reconocemos a nuestros propios parientes, viejos amigos, vecinos, compañeros de oficio o de trabajo, antiguos pasantes, qué sé yo.

Y esa misma muchedumbre, aparentemente envilecida, que parece despreciar la vida y la libertad de los demás, se movilizó hace años para salvar la vida de los condenados a muerte por el régimen franquista.

Y uno llega a la convicción de que hay gente a la que, sólo le preocupa su muerto, su preso, su libertad, su integridad física, pero no la de los demás, sin caer en la cuenta de que ésa es precisamente la característica del fascismo. Franco tampoco deseaba la muerte, ni la tortura, ni la cárcel, ni el exilio para los suyos. No le preocupaba, en cambio, golpear con esos mismos males al adversario. Mientras tanto, en íos centros del poder económico -Washington, Londres, Tokio, Ginebra- se decreta que ni una sola peseta debe ser invertida en Euskadi. Y nuestro país, antes próspero, se empobrece y la tasa de desempleo se dispara.

Pese a todo, Euskadi tiene remedio.. Aplicando simplemente las leyes elementales e ineludibles de la democracia. Afortunadamente, los que más gritan, los que más matan, no son mayoría. Hoy Euskadi -o esta parte incompleta de Euskadi que se llama comunidad autónoma vasca- tiene un marco de relaciones políticas que es el estatuto de Guernica, aprobado ahora hace siete años de modo ampliamente mayoritario por el pueblo vasco. Un estatuto de autonomía que hay que cuidar. Que hay que respetar. Que hay que completar y profundizar. Que es capaz, hoy por hoy, de satisfacer la necesidad de autogobierno de nuestro pueblo.

Tenemos un Parlamento, tenemos un lendakari y un Gobierno, tenemos conciertos económicos y la posibilidad de obtener las competencias propias del más avanzado modelo federal o confederal. Y luego, más tarde, lo que el pueblo quiera, porque ya, afortunadamente, no quedan leyes por su propia naturaleza permanentes e inalterables.

Hasta hace poco tiempo, los que ahora piden negociación para los milis se negaban a toda negociación. Amnistia ez da negoziatzen -la amnistía no se negocia- era su eslogan preferido, y los que negociábamos éramos simplemente traidores.

Derecho a negociar

Cierto que Euskadi tiene mucho que negociar. Pero van a negociar los que tienen derecho a hacerlo. Los partidos políticos con representación parlamentaria. Los que han recibido el mandato expreso del pueblo para ello. No los iluminados. Yo no quiero que para hablar de la autonomía, de la reconversión industrial, del problema de Navarra, del paro, de la policía autónoma, del cupo, de la droga, de los derechos humanos, de la tortura, de la justicia, de la cultura y de la lengua vascas y de tantas y tantas cosas importantes me representen los que han matado a Yoyes, los que han sembrado de terror el Bulevar donostiarra, los que defienden al pueblo trabajador vasco destrozando sociedades laborales. No, definitivamente no quiero. Y creo que no estoy solo.

Entre tanto, hace unas horas -escribo la noche del domingo-, una modestísima asociación vasca, tan modesta que ni siquiera tiene una máquina de escribir para hacer sus comunicados, ha convocado a las gentes de buena voluntad, a los demócratas, a los que aman apasionadamente la paz, a los que odian la intolerancia, para que se junten aquí en Donostia, en la plaza de Guipúzcoa.

Durante media hora, en silencio perfecto, una pequeña muchedumbre ha protestado contra la barbarie de ayer, como antes protestó contra los abusos de la ley antiterrorista. Pero los milis y sus amigos no se han enterado de que ha comenzado en Euskadi una nueva lucha antifascista y que la plaza de Guipúzcoa era hoy una pequeña plaza de Mayo con una gran diferencia: antes nos. manifestábamos contra el fascismo; ahora lo hacemos contra ellos.

Juan María Bandrés es diputado y presidente de Euskadiko Ezkerra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de octubre de 1986