La expresión íntima de Lella Cuberli
Una soprano especialmente atractiva, la ítalo-norteamericana Lella Cuberli, inauguró el ciclo de grandes recitales líricos que organiza el INAEM en el Real. El éxito más caluroso rodeó la actuación de la cantante y su colaborador, el buen pianista norteamericano, residente en Milán, Robert Kettelsen.El programa se apartaba de lo convencional, pues incluyó, tras dos fragmentos de Purcell, cuatro de Mozart, otros tantos de Rosini, un grupo de melodías de Bizet y otro de canciones de Aaron Copland, seleccionadas de los ciclos sobre Dickinson y Viejas canciones americanas.
A comienzos de los setenta se empezó a hablar y escribir sobre una jovencísima soprano, Lella Cuberli, de voz dulce y hermosa, de especial capacidad de las intimidades expresivas y de un talento de gran eclecticismo.
Grandes recitales líricos
Soprano: Lella Cuberli. Piano: Robert, Kettelsen. Obras de Purcell, Mozart, Rosini, Bizet y Copland. Teatro Real. Madrid, 22 de octubre.
Pasaba de Mozart a Stravinski, de Frank Martin a Apaissiello, de Bellini y Rosini a Brahms. Todo parecía idóneo para la inteligencia y los medios de la Cuberli, cuya carrera pública y resonante se inicia en las semanas musicales de Siena y alcanza el punto máximo de lanzamiento con la Misa de
Beethoven en Berlín y Salzburgo, bajo la dirección de Karajan (1985-1986).
Con todo y poseer unos medios vocales de gran clase, llama la atención sobre todo esa inteligencia, esa elegancia y persuasión de la intérprete, aunque en ocasiones ciertas indeterminaciones de afinación tomen el sonido un tanto biselado.
Lecciones
Ejemplos como Emoción de la tarde, de Mozart, anticipadamente romántico; El resentimiento o Adiós a París, de Rosini; Canción de abril y Dulce rnar, de Bizet, o todos los poemas sobre Emily Dickinson, de Copland, valieron por auténticas lecciones. Me parece que la Cuberli se ha hecho, en la tarde del martes, con el público madrileño, que no cesó de aplaudir el largo repertorio de matices, intenciones e insinuaciones. La artista correspondió con Summer time, de Guershwin, y El cabello más útil, de Obradors, la canción tan querida por la inolvidable Conchita Badía.La serie continuará durante todo el curso con los recitales de Fassbaender, Araiza, Talvela, Zylis-Gara y, como clausura, el mítico Pavaroti, acompañado por la Sinfónica de Madrid.
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