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McKinsey y el reajuste

España, tras la reconversión, tiene una capacidad siderúrgica instalada de 21 millones de toneladas, pero una producción anual de 13. El mercado no da para más. La pertenencia a la CE va a suponer una nueva reducción de capacidad de tres millones de toneladas.Desde hace meses, la consultora McKinsey, patrocinada conjuntamente por la Comisión Europea y el Ministerio de Industria, elabora un informe global sobre el sector de aquí al horizonte de 1989, cuando la siderurgia española pase a integrarse plenamente en la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA).

Las conclusiones de McKinsey van a ser decisivas para saber si el próximo afi0 va a instrumentarse un rejuste general del sector bajo los auspicios y con ayudas de la CE. El estudio va retrasado, aunque se espera que a finales de mes será entregado a Industria.

Del informe poco se sabe, pero hay quien apunta a que destaca las ventajas de Altos Hornos de Vizcaya sobre Ensidesa en la reconversión realizada por el Gobierno. Sin embargo, no entrará a definir el marco de esa reconversión pendiente para el acero común, que ya se discuten desde julio los sindicatos y las patronales Unesid y Siderinsa.

Los estudios previos del sector apuntan a reducir a la mitad los 9.200 trabajadores de plantilla y disminuir en tres millones la actual capacidad de 10 millones de toneladas, sin descartar la fusión o desaparición de empresas. Los aceros comunes (redondos de hormigón y productos planos) tendrán que aprender a sobrevivir en un futuro en que la exportación absorberá el 30% de sus productos, en lugar del 90% de antes.

Sólo la reconversión del subsector de la siderurgia integral, que ahora solicita un nuevo rejuste financiero ir de plantillas, ha supuesto un coste financiero de 524.000 millones de pesetas. El subsector de aceros especiales anda necesitado también de nuevos reajustes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de octubre de 1986