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Londres y Bonn mantienen su negativa a aplicar sanciones contra Suráfrica

Bonn / Johanesburgo

El Reino Unido y la República Federal de Alemania mantienen su posición contraria a aplicar sanciones a Suráfrica, pese a la decisión del Senado de Estados Unidos de ratificar las medidas punitivas contra el régimen de Pretoria por su política racista. El rechazo por el Senado del veto impuesto por el presidente Ronald Reagan a las sanciones ha sido muy bien acogido por los líderes negros que luchan contra el sistema del apartheid, mientras que el Gobierno de Pretoria confia en que las sanciones económicas no tengan efectos graves sobre la economía del país.

El portavoz de la jefatura del Gobierno de la RFA, Friedhelm Ost, declaró ayer que "el voto en el Senado de Estados Unidos no cambiará" la posición de Alemania Occidental sobre las sanciones. "El canciller Helmut Kohl ha dejado clara nuestra oposición a las sanciones", añadió.Por su parte, un portavoz del Foreign Office británico dijo también que la posición del Reino Unido no había cambiado, pese a que la oposición laborista ha advertido que, el voto del Senado norteamericano deja a la primera ministra Margaret Thatcher aislada internacionalmente. "Me gustaría que en este caso particular siguiese a los norteamericanos como ha hecho en muchas otras ocasiones", dijo el líder laborista, Neil Kinnock, en la conferencia del partido en Blackpool. El Reino Unido es el principal inversor en Suráfrica, y sería el más perjudicado económicamente en el caso de aislar al país africano.

Por otra parte, la revocación del Congreso al veto presidencial y la reunión de Reagan con el líder soviético, Mijail Gorbachov, plantean a la Administración norteamericana un posible aplazamiento del viaje del secretario de Estado, George Shultz, a los países del sur de África.

Shultz tenía planes para reunirse a principios de este mes con las autoridades surafricanas y, de varios países de la llamada línea del frente. (Angola, Zambia, Botsuana, Mozambique, Tanzania y Zimbabue), así como con el líder del Congreso Nacional Africano, Oliver Tambo. La Administración teme que, en las circunstancias actuales, Shultz no sea bien recibido por un régiinen que se resiste a aplicar reformas a su sistema racista.

El ministro de Asuntos Exteriores surafricano, Roelof Pik Botha, que el jueves había llainado por teléfono a varios senadores norteamericanos para advertirles que su país impondría contrasanciones a Estados Un¡dos si el veto presidencial era rechazado, responsabilizó ayer a la Prensa norteamericana de la decisión del Senado.

Por el contrario, los dirigentes negros surafricanos aplaudieron ayer la decisión del Senado norteamericano. El obispo Desmond Tutu dijo: "Esto no es un voto contra Suráfrica, es un voto contra el apartheid y contra la injusticia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de octubre de 1986