OFENSIVA DE ETA EN MADRID

El Ministerio de Defensa fue alcanzado por seis granadas anticarro en un espectacular atentado atribuido a ETA

ROCÍO GARCIA Seis granadas anticarro alcanzaron en la mañana de ayer la fachada del Ministerio de Defensa, en un epectacular atentado atribuido a ETA. El contrallmirante Carlos Vila, subdireetor de Enseñanza Militar, fue la única autoridad que resultó herida de consideración, aunque su estado no es grave. Dos granadas penetraron en el edificio y una tercera estalló a sólo un metro de la ventana del despacho del ministro, Narcís Serra. El atentado se produjo a las 10.28, cuando, desde el techo de un automóvil colocado a unos 100 metros frente al ministerio, fueron disparadas 12 granadas. Un cuarto de hora más tarde, y cuando en el lugar había decenas de policías, bomberos y periodistas, estalló una carga colocada por los terroristas en el interior del coche, lo que originó heria. das a un policía y a Armando Viejo Bueno, portero de una finca próxima que padece traumatismo torácico de pronóstico grave. Otras ocho personas padecen lesiones leves. En las inmediaciones del lugar, vecinos y transeúntes protagonizaron escenas de pánico.

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El vehículo empleado para el atentado, un Citroën BX de color gris plateado, matrícula M-4806-GS, había sido colocado por los terroristas hacia las 9.30 en el centro de la calle de Manuel de Falla, junto al número 3, extremo que no despertó desconfianza entre el vecindario, puesto que en esa vía está permitido aparcar en el centro de la vía. Esta pequeña calle, sin salida, parte del paseo de la Castellana, enfrente del número 109 del mismo paseo, donde está el Ministerio de Defensa.Las placas de la matrícula del coche empleado por los terroristas son falsas, ya que corresponden a un vehículo de la misma marca y color de Manuel Comesaña Alvárez, que_vive en la calle Encomienda de Palacios 178. La mujer de Manuel Comesaña confirmó ayer telefónicamente a este periódico estos datos y afirmó que no se trata de ningún robo, ya, que su marido sigue teniendo su coche.Sobre la parte delantera del techo del vehículo, y cubiertos con una lona, los terroristas habían colocado 12 artefactos en el interior de carcasas de plástico, todas ellas atadas fuertemente con alambres. Tras este: dispositivo habían instalado una bolsa con botes de cerveza y otras bebidas para atenuar el rebufo o llamarada producida al salir disparados los proyectiles.

El conjunto de las granadas estaba en el interior de una caja de madera cubierta con una lona. Los proyectiles, en los filas de seis, habían sido conectados por un sistema eléctrico, Para ser disparados a distancia y simultáneamente. A las 10.28 se produjo la explosión, y 11 de los 12 proyectiles salieron disparados a gran velocidad, describiendo una parábola.

De las seis granadas que llegaron hasta el Ministerio de Defensa, cinco reventaron contra los muros de la fachada y una penetró por una ventana del piso octavo en el despacho del teniente general Federico Michavila, director general de Personal, quien en esos momentos despachaba con el contralmirante Carlos Vila Miranda, subdirector general de Enseñanza. El artefacto estalló en una pared del despacho, mientras pequeños trozos de metralla y de cristales quedaron incrustrados en muebles, libros, suelo y paredes. Carlos Vila recibió algún impacto de: metralla en el pecho, mientras el general Michavila tenía una herida leve en la parte posterior del brazo derecho.

Aparte de las seis granadas que alcanzaron de Heno la fachada del Ministerio de Defensa, otras dos traspasaron una pequeña valla metálica que separa el carril bus del lateral de la Castellana y chocaron contra el autobús de la línea 27 M-1972-GP, en el que viajaba una veintena de personas. Cuatro de los pasajeros del autobús sufrieron heridas leves, y el vehículo fue perforado en su costado derecho por las dos granadas, que rompieron los cristales.

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Otra de las granadas chocó contra un coche particular, un Renault 21 matrícula M-7691-HC, aparcado en la misma calle de Manuel de Falla y que se incendió y resultó destruido por las llamas.

Miedo a nuevas explosiones

Nada más de los artefactos lanzados contra el ministerio llegaron al lugar, entre una fuerte confusión -en un principio se habló de coches bomba, pero casi nadie se percató de los impactos contra la sede de Defensa-, numerosos efectivos policiales que acordonaron. la zona y pidieron a los vecinos que no salieran de sus casas ni se asomaran a las ventanas, ya que se temían nuevas explosiones. En ese momento, y a sólo 16 minutos del lanzamiento de las granadas, se produjo la explosión del coche utilizado por los terroristas, dispuesto como trampa, según la delegación del Gobierno.

La explosión del automóvil, que quedó reducido a un amasijo de hierros, afectó, en un radio de unos 50 metros, a los cristales de viviendas, comercios y coches, muchos de los cuales quedaron destruidos a causa de la onda expansiva.

Algunos transeuntes que esta

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ban en las proximidades del coche empleado por los terroristas describían ayer el fuerte impacto sónico de la explosión, pero sólo alguno de ellos dijo haber visto a uno de los supuestos terroristas manipulando el artefacto minutos antes de la explosión. Al parecer, uno de los terroristas, en efecto, accionó un sistema de puntería para enfocar las granadas hacia el ministerio.

Las explosiones produjeron espectaculares escenas de terror y pánico entre los transeúntes y los vecinos de la zona, en donde no faltaron veloces carreras, nervios y llantos. A ello contribuyó el que algunos guardias civiles del dispositivo de seguridad del ministerio se movilizaran por las calles adyacentes pistola en mano, lo que también hicieron algunos policías. "¡Por el centro, por el centro, apártense de los coches!", gritaban, excitados, agentes de las fuerzas policiales a los transeúntes, un tanto desconcertados en los primeros momentos de confusión.

Todos los vecinos consultados coincidieron en que el atentado, de haberse cometido tan sólo una hora más tarde, habría producido una matanza, ya que entonces el pequeño parque que se encuentra en el mismo lugar de la explosión " está siempre lleno de niños".

Estado de los heridos

De las 10 personas heridas, sólo una se encontraba ayer hospitalizada en la residencia sanitaria La Paz. El resto había sido dado de alta. El internado es el portero de Manuel de Falla, 3, Armando Viejo Bueno, de 53 años, que sufre traumatismo torácico, con una herida penetrante en el pecho, de pronóstico grave. El policía Julio Martínez Muñoz fue dado de alta a última hora de la tarde de ayer. Los restantes heridos son el vicealmirante Carlos Vila, atendido en el hospital Gómez Ulla; Francisco Morato Carrillo, Carmen Herradura, de 33 años; Antonio Lecea Flórez, Heliodora Redona, Mercedes Moreno Alba, Justo Muñoz Muñoz y Pablo Fernández González.

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