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Nakasone logra para el PDL una victoria de proporciones históricas

El Partido Demócrata Liberal (PDL) japonés consiguió el domingo una victoria de proporciones históricas al lograr 300 escaños en una Cámara baja de 512 diputados. Este resultado supone para el primer ministro, Yasuhiro Nakasone, de 68 años, un extraordinario triunfo personal. La recuperación de la mayoría absoluta refuerza considerablemente su posición en el seno del PDI, donde se había desatado la batalla por la sucesión, y hace factible que, por primera vez en la historia del Japón moderno, un primer ministro ocupe la jefatura del Gobierno por un tercer mandato. La victoria de los conservadores va acompañada de una estruendosa derrota del Partido Socialista de Japón (PSJ), que pasa de 109 a 85 diputados.

Los conservadores, que gobiernan Japón casi sin interrupción desde el final de la II Guerra Mundial, contarán por primera vez con 300 diputados, lo que supone superar el anterior récord, establecido hace 26 años, de 296 escaños. Lo sorprendente de esta esperada victoria es su amplitud. Además, rompe con la marcada tendencia de retroceso habida en los 10 últimos años. En 1983 el PDL sólo consiguió 250 diputados, por lo que tuvo que contar con los independientes para gobernar. Ahora Nakasone ha lavado aquella afrenta y tiene grandes posibilidades de seguir siendo primer ministro si consigue imponer a su partido una modificación de los estatutos, que descartan tal posibilidad.En Japón es primer ministro el líder del partido mayoritario y la tradición quiere que nadie ocupe la jefatura del PDl, durante más de cuatro años. Nakasone planteó las elecciones como un plebiscito a su política de los últimos tres años y medio y para nadie caben dudas de que ha ganado la difícil apuesta.

Factores del triunfo

A la victoria de Nakasone han contribuido diversos factores -desde una mayor movilización de recursos del PDL, al tratarse de unas elecciones en las que también se renovaba la mitad de la Cámara alta, a la popularidad de Nakasone, considerado por los electores como la cara de Japón en el mundo-, pero no es el menor la ausencia de una auténtica alternativa al PDL. El escrutinio de los votos para el Senado aún no ha concluido.

Los socialistas de Mashasi Ishibashi, que habían sonrosado sus principios ideológicos con la idea de hacerlos más asequibles al moderado electorado nipón, han sufrido una derrota mucho peor que la de 1969, cuando se quedaron con unos escuetos 90 escaños. Ishibashi había manifestado que él es la alternativa a los liberales y que lo iba a demostrar consiguiendo 120 escaños; sus futuros 85 diputados ponen en tela de juicio al actual líder socialista, incapaz de hacer llegar al electorado con credibilidad el giro socialdemócrata adoptado en el congreso de febrero.

Entre los grupos medianos, el Partido Socialdemócrata, afectado por los escándalos en que se han visto implicados algunos de sus diputados, es el que ha sufrido mayor desgaste y ha perdido 12 escaños; pasa a tener 26, los mismos que el Partido Comunista de Japón, que repite. El budista Komeito tendrá 56 diputados, perdiendo dos.

El veredicto de las urnas también se ha reflejado en cotas históricas en el mundo financiero. El dólar cayó ayer en Tokio hasta los 159,25 yenes, que es un cambio récord.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de julio de 1986

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