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UNA VOZ INSOBORNABLE

Fallece el poeta catalán Joan Oliver

La familia solicita que no se hagan funerales oficiales

Barcelona
El poeta Joan Oliver (86 años) falleció el miércoles por la noche en una clínica barcelonesa., Es uno de los máximos exponentes de la lírica catalana contemporánea, que elaboró desde una poética personal, donde el realismo se combinaba con una aguda ironía. Como ciudadano, Joan Oliver (Pere Quart) fue un crítico insobornable del poder. También destacó como dramaturgo y fue uno de los pocos autores que concibió una propuesta rigurosa de teatro revolucionario. En estas páginas, Antoni Turull, profesor en Londres y estudios,o de su obra, analiza los trazos más, destacados de la misma. Ignasi Riena, escritor y familiar del poeta, destaca su figura combativa, y Joan de Sagarra glosa su teatro.

El poeta y dramaturgo Joan Oliver (Pere Quart) falleció en Barcelona el pasado miércoles, a las 20.30 horas, en la clínica donde se hallaba internado. La familia mantuvo en silencio la noticia durante toda la noche. Oliver había sido ingresado la semana pasada aquejado de problemas respiratorios que, posteriormente, se complicaron con la aparición de un edema pulmonar. En noviembre del año pasado había sufrido una intervención quirúrgica de la que no se recuperó totalmente. Una arterioesclerosis senil había menguado sus reflejos. Con todo, ya en la clínica donde fallecería, manifestó que no quería recibir visitas protocolarias de autoridades. Joan Oliver será enterrado hoy en Sabadell. La La familia manifestó ayer que no deseaba ninguna ceremonia oficial y desechó ofertas para un funeral solemne con asistencia de las autoridades.

Poeta, dramaturgo y periodista, Joan Oliver i Sallarès nació en Sabadell (Barcelona) en 1899. Su padre, el senyor Anton¡no, era un industrial importante y tenía una buena posición económica y social; al igual que su madre, hija del que fue notable economista y político Juan Sallaxés i Pla, presidente del Gremio de Fabricantes de Sabadell, presidente hasta los últimos días de su vida del Fomento del Trabajo Nacional de Barcelona, diputado a Cortes, y que había sido, paradójicamente, regidor de la Junta Revolucionaria de Sabadell en 1868 y 1874. Joan Oliver era el único sobreviviente de una familia de 11 hermanos, lo que decía que le creaba "una sensación de precadáver". Porque era el cuarto hijo, tomó el seudónimo de Pere Quart.Sus compañeros dejuventud en Sabadell fueron Francesc Trabal, Armand Obiols, Miquel Carreras, Ricard Marlet, Lluís Parcerissa, Joan Garriga... Todos, como él, hijos de buena familia, universitarios y cultos,que disponían de talento y tiempo.

Oliver colaboraba en La Veu de Catalunya y La Publicitat, de Barcelona, y en el diario local de Sabadell, del que llegó a ser director (1930-1933) y al que, junto con Trabal y Obiols, durante los años inmediatamente anteriores a la República y los primeros de ésta, consiguió dar un tono político que no poseía. En 1925, el grupo publicó L'any que ve (El año próximo): una serie de dibujos con lacónicas leyendas, rayando en el absurdo y que el ilustre poeta catalán Josep Carner calificó en su prólogo de "humor suprasensible". Humor que muchos no comprendieron y que, con indignación, devolvieron el volumen al librero que se lo había vendido.

Crearon también las ediciones La Mirada, de la que L'any que ve había sido el primer ejemplar. Pero cambiaron de estilo y editaron con gran pulcritud obras de los autores más importantes de las letras catalanas de aquel entonces.

En 1934, Oliver, ya con el seudónimo Pere Quart, publicó un libro de versos, Les Decapitacions (Las Decapitaciones), en el recogía desde las decapitaciones bíblicas hasta las históricas y las inventadas. Acudía al café en el que se celebraba la tertulia del grupo y cada tarde llevaba una "decapitación" que sometía a la aprobación general.

También en estos años escribió varias obras de teatro. El comienzo de la guerra civil truncó todos los proyectos. Oliver y sus compafieros se preocuparon por salvar del desorden y la tragedia los valores de la cultura catalana y con este objetivo organizaron la Institución de las Letras Catalanas que agrupó a los escritores en Cataluña y de la que Oliver asumió la presidencia. Cuando las tropas franquistas llegaron a las puertas de Barcelona, Oliver organizó la evacuación de los escritores que pudo localizar en la ciudad. En plena guerra, gracias a la organización antes mencionada, pudo publicar Bestiari, Oda a Barcelona, y la obra de teatro La Fam (El hambre).

Exilio

Oliver se exilió a Francia y, en 1940, se trasladó a Chile, donde permaneció hasta siete años después, en que volvió a Cataluña. En Chile mantuvo contacto con varias de las revistas catalanas que se editaron en el exilio, escribió en ellas y publicó, además, un libro de poesía, Saló de tardor (Salón de otoño). De nuevo en Barcelona, cuando ya era posible imprimir en catalán, publicó otros libros de poesía: Terra de naufragis (Tierra de naufragios), Vacances pagades (Vacaciones pagadas)... Tradujo también al catalán obras célebres del teatro extranjero.

Oliver obtuvo diversos premios literarios, entre los que cabe destacar el Ausiás March, la Lletra d'Or y el Premi d'Honor de les Lletres Catalanes. Editorial Aymá ha reunido su obra completa, tanto lírica (Obra poètica) como narrativa (Lot i altres proses), así como sus artículos periodísticos (Tros de paper).

Joan Oliver mantuvo una actitud crítica insobornable. En agosto de 1985, un ciudadano de Lérida presentó una demanda judicial contra el escritor por presuntas injurias de Joan Oliver al Ejército. y al presidente de la Generalitat, proferidas durante una entrevista enútida por el programa Recull del circuito catalán de TVE. El caso no estaba cerrado.

Su actitud crítica, manifestada. a lo largo de entrevistas y apreciable, en su propia obra (su popular "vaca de la mala leche"), fue un signo permanente en su propia vida. No escatimó su colaboración en actos contra la dictadura franquista -que lo multó y detuvo en varías ocasiones- y en 1979 rechazó la Cruz de Sant Jordi de la Generalitat, que en 1982 le concedió el prenúo a la mejor obra de creación por Poesia empírica. Varios cantautores catalanes -Lluís Llach y Raimon, entre ellos- han musicado sus poemas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de junio de 1986