El caballo 'consentío'
J. V., En aquellos que se dedican a mangonear la cuadra de picar de Las Ventas, se observa una tendencia intolerable a liquidar a los caballos.
Queremos decir que, cuando a un jaco le zurra el toro la badana hasta molerlo, y esto hay veces que ocurre, en Las Ventas lo siguen utilizando para picar a ese mismo toro, y a todos los demás cornúpetas.
Entonces el caballo relincha (o rebuzna, según sea y le dé) pero nadie lo entiende, salvo el amo, pero lo es seguro es que el animal protesta.
Ocurrió una vez, en otros tiempos, que un caballo pataleaba en el suelo con las tripas fuera, y se le oyó decir al contratista de la cuadra: "Quieto ya, que estás tú mu consentío".
El contratista de ahora, El Pimpi, habla mejor, que es hombre letrado, pero, por1o que nos dicen los hechos, parece alentar los mismos propósitos que su antecesor. Sin embargo, no existe en el reglamento, ni forma parte de ningún estamento conocido de la fiesta, ni tiene función alguna en la corrida. Se limita a dar servicio a la empresa de la plaza, y ésta es la obligada a ofrecer buenos caballos para la lidia.
De manera que, en cuestión de caballos de picar, es a la empresa a quien deben exigir responsabilidades tanto el público como la autoridad.


























































